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Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

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Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Dom 3 Jun - 15:56

Recuerdo del primer mensaje :



La mecánica de autos Andressa “Andi” Amaro tiene una regla: No coquetear con pilotos. Con una buena razón detrás de esta regla, no tiene planes de quebrarla.
Carrick Ryan es el chico malo de la Fórmula Uno, con un rostro y cuerpo que derriten bragas a primera vista. Su ascendencia irlandesa deja a las mujeres jadeantes y pidiendo por más. El corre duro en las pistas y en las fiestas, aún más duro . Es el piloto más joven en firmar con la Fórmula Uno, durante cinco años ha estado en la cima, rompiendo corazones dentro y fuera de la pista.
Cuando le es ofrecido a Andi el trabajo de sus sueños - trabajar para el glamuroso mundo de la fórmula Uno. - ella deja su casa en Brasil, creyendo que podrá manejar el trabajar para Carrick. Pero no está preparada para las chispas que saltan cuando ellos se encuentran.
Ahora Andi está enamorada de un hombre que no puede tener, y su determinación se ve tambalear, porque Carrick decidió que quiere a Andi... y el planea poner a prueba sus limites.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Yrisol el Dom 10 Jun - 18:40

Gracias
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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Mar 12 Jun - 16:52

Capitulo 10

Barcelona, España

ESTOY PARADA FUERA DEL SALÓN DE BELLEZA DEL HOTEL, preguntándome qué diablos estoy haciendo aquí. No soy yo. No hago este rollo de chicas. Claro, voy al salón de peluquería para un corte cuando mi cabello lo necesita. ¿Pero hacerme las uñas? Diablos, no. Es demasiado embarazoso.
Echo un vistazo al texto que recibí de Petra esta mañana. Ella ya estaba despierta y levantada antes de yo me despertara, ya que tenía que empezar temprano el desayuno para una reunión que Pierce y el resto del equipo de gestión estaban teniendo.
Salón del hotel. 4 pm Te hice una cita para uñas. Ve allí. Nos vemos en la habitación luego, así puedo peinarte y maquillarte.
Miro mis manos. Están todas secas, y con la piel áspera. Las manchas de aceite están alrededor de mis cutículas, y mis uñas han sido mordidas. Agh. La manicurista va a echar un vistazo a mis manos y correrá gritando.
— ¿Puedo ayudarle? — Dice una voz fuertemente acentuada.
Entonces me doy cuenta de que la puerta del salón está abierta, y una mujer está allí, mirándome.
Tengo que parecer una loca, simplemente de pie aquí mirando al lugar.
— Oh, um, sí, tengo una cita ... para hacerme las uñas. — Escondo mis manos detrás de mi espalda. — Mi amiga la pidió por mí.
— Oh, ¿tú eres Andi? — Me sonríe.
— Sí — respondo tentativamente.
— ¡Maravilloso! Entra. — retrocede, saludándome. — Soy Martina
Presiona su mano contra su pecho. Cuando veo lo agradables que son sus uñas, me encojo de nuevo en mi propio lío mordido.
— Te he reservado con Alma. Vendrá en unos minutos. Siéntate.
Soy conducida a una silla.
— ¿Quieres algo de beber?.
— Café sería genial. Gracias.
Martina desaparece por el salón, dejándome en pánico por estar aquí. El salón es un centro de actividad con mujeres arreglándose el pelo. Todas ellas lucen elegantes y glamurosas, y yo no soy ninguna de esas cosas.
En realidad, estoy pensando en levantarme cuando Martina aparece con mi café.
— Aquí está.
Me lo entrega, y se lo tomo.
— Gracias.
Acabo de tomar un sorbo de mi café cuando una mujer bien arreglada de pelo oscuro alrededor de sus treinta rodea del mostrador.
— Andi.— Me saluda con una sonrisa. — ¿Te gustaría seguirme por aquí? Te traeré tu café.
Lo toma de mis manos. Nerviosa, la sigo por un corredor, hacia una sala.
— Toma asiento. Entonces, ¿qué estamos haciendo hoy?.
— Mis uñas ... son un desastre.
— Bueno. ¿Puedo ver?.
Me doy cuenta de que estoy sentada sobre mis manos de nuevo. 
— Lo siento.
Me rio nerviosa. Luego, levanto las manos y las apoyo sobre la mesa frente a mí.
No parece horrorizada, lo cual es una buena cosa. O eso, o ella es realmente buena en enmascarar su disgusto.
— Soy mecánica — le explico.
— Y me muerdo las uñas, — sigo torpemente. — Pero tengo una cita especial a la cual asistir esta noche, y necesito que se vean bien ... si es posible.
— No te preocupes. Haré que tus uñas luzcan increíbles en muy poco.
+++
Se sienten tan suaves, y mis uñas están pintadas de rojo sangre, un tono más oscuro que mi vestido, Alma dijo que complementaría. Hizo algo llamado una cera de parafina en mis manos para ayudar a suavizar la piel. Nunca he oído hablar de ello antes, pero quiero tener uno hecho cada día. Muy relajante. Mientras esperaba que la cera de parafina hiciera su magia, Alma me hizo una pedicura, así que mis dedos de los pies ahora coinciden con los dedos de mis manos.
Soy una chica casi lista para salir. Sólo resta una parte de mi ahora.
Entrando la habitación del hotel, dejo caer mi bolsa en mi cama y le muestro mis uñas a Petra.
— Muy lindas. Bien, ve a ducharte y lávate el pelo, lo arreglaré para ti y te maquillare.
— No mucho maquillaje sin embargo.—No soy realmente yo.
— Lo mantendré ligero. No necesitas mucho.
— ¿Y mi cabello?.
Me mira fijamente durante un largo momento. 
— Con ese vestido, normalmente diría recogido, pero nunca usas el cabello suelto, así que creo que deberías usarlo con ondas sueltas.
— Eres la , le digo con un saludo de mi mano. Agarrando mi cepillo de dientes, dejo un poco de pasta en el y comienzo a lavar mis dientes. — ¿Vas a salir esta noche? — Llamo desde el baño.
— Sí, iré a tomar una cerveza más tarde con los chicos— responde.
Escupo y enjuago. Cerrando la puerta del cuarto de baño, salto en la ducha.
Media hora más tarde, me afeito cada pulgada de mi vida. Piernas, bikini, y las axilas son toda piel suave de bebé. Me seco y aplico la loción para el cuerpo. Luego, me pongo unos pantalones cortos y un top.
Salgo del baño con una toalla en la cabeza. 
— Soy toda tuya.
Levanto mi teléfono y me siento en nuestra mesa de preparación improvisada, que en realidad es un escritorio con un espejo apoyado contra él, y compruebo mis mensajes.
Hay uno de Carrick
¿Cómo fueron las compras?
Tengo un vestido y zapatos. :)
Me alegra oírlo. Te recogeré a las 7:30 p.m.
Hasta entonces. x
Aprieto enviar antes de darme cuenta de que puse un beso al final. ¿Por qué hice eso? Oh Dios, ¿qué pasa si se equivoca de idea y piensa…?
Oh, lo que sea, realmente necesito dejar de preocuparme y simplemente divertirme.
— ¿Lista?
Petra está detrás de mí con un secador de pelo en una mano y una bolsa de maquillaje en la 
otra.
— Lista. — Le sonrío de vuelta.
+++
— ¿Qué piensas?
— Petra ... me encanta. — Sonrío de regreso a mi reflejo, pasando una mano por mi pelo.
Ha hecho un trabajo increíble. Mi pelo está en ondas sueltas por mi espalda, y mi maquillaje es neutro y bonito.
— ¿Te has capacitado profesionalmente? — Le pregunto.
— No, pero mi madre es estilista. — Recoge las cosas.
Mi madre era modelo, y lo único que conseguí fueron sus buenos genes.
— Bueno, gracias, mamá de Petra. En realidad, ¿qué hora es? — Miro mi teléfono. — ¡Mierda! Son las siete y veinte. Carrick estará aquí dentro de diez minutos.
Agarrando el vestido y mi nuevo conjunto de ropa interior, me voy al baño.
Sí, compré ropa interior nueva. Petra me habló de ello. Dijo que necesitaba ir con el vestido. Es de color rojo y bonito, de buen gusto y no de puta, no es que nadie más que yo lo esté viendo.
Rasgando las etiquetas del sujetador y las bragas, rápidamente me las pongo. Luego, me deslizo en el vestido, tirando de la cremallera hasta lo más que puedo.
Salgo del baño. 
— Petra, ¿me puedes cerrar el resto del camino?
Muevo mi cabello sobre mi hombro, fuera del camino, mientras Petra me sube el cierre, y me pongo los pendientes que compré.
— Hecho.
— Gracias. — Agarro mi perfume y me salpico con el.
— Zapatos. — Me los entrega.
Deslizo mis pies en ellos, tomando un momento para mantener mi equilibrio. Fuimos por tacones de 8 centímetros - le dije menos de diez- pero todavía me siento como un gigante.
— ¿Parezco demasiado alta?
— Te ves impresionante. Tomándome por los hombros, me gira hacia el espejo.
Guau. ¿Esa soy yo? Me veo bien, no, no es bien. Luzco caliente. Me parezco a mi madre cuando tenía mi edad.
Sonrío a Petra en el espejo. — Gracias por tu ayuda. No tienes ni idea de cuánto lo aprecio.
Mis ojos se fijan en el collar que Carrick me compró.
No importa lo mucho que me encante, no puedo aparecer en una fiesta de fantasía con un collar del Rayo McQueen. No quiero avergonzar a Carrick. Desenredándolo, lo coloco cuidadosamente en mi bolsa de tocador para guardarlo.
Hay un golpe en la puerta. Miro hacia atrás, las mariposas empujándome en mi estómago.
— ¿Quieres que lo reciba, o tú? — Pregunta Petra.
— Tú. Yo.
— ¿Alguna decisión sobre eso?
Tomo una respiración profunda. Camino la corta distancia a través de nuestra habitación a la puerta, mis manos temblando un poco. Me sorprende lo nerviosa que estoy. Me siento como si fuera una primera cita.
No es una cita, Andi. Sólo dos amigos saliendo juntos.
Con la mano enrollada alrededor del pomo, la abro.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Mar 12 Jun - 16:58

Capitulo 11

Barcelona, España

Carrick. Mierda. Se ve ... increíble. Guapísimo. Lleva un esmoquin. Jesús, mis ovarios han comenzado a dar volteretas, y estoy bastante segura de que acabo de arruinar mi ropa interior nueva.
— Mierda ... — respira. — Mira ... — Sacude lentamente la cabeza. — En realidad, no hay palabras para describir cómo te ves ahora mismo.
Bueno…
— Entonces, ¿es una buena mierda o una mala mierda? — Me inquieto nerviosamente, alisando una mano en mi vestido.
— Cada mierda es una buena mierda, Andressa ... al menos conmigo lo es.
Sus ojos hacen esa lectura perezosa de mí que me tiene caliente en todos los lugares correctos. Cuando se reúnen con los míos, están ... ardiendo.
— Es una mierda muy, muy buena. Ponlo de esta manera, cada hombre en la sala-en realidad, cada hombre en el mundo va a desear ser yo esta noche. 
— ¿de verdad? — Me sonrojo.
Se acerca, sus dedos rozando mi mandíbula. — De Verdad. Te ves impresionante, Andressa. Absolutamente impresionante.
Mi rubor se profundiza con su cumplido. Y mi mandíbula todavía está hormigueando donde me 
tocó.
— ¿Estás lista para irnos? Tengo un coche esperando abajo.
— Uh, sí, sólo necesito mi bolso.
Cuando me giro, encuentro a Petra detrás de mí, con el bolso en la mano
— Gracias. — Sonrío, tomándolo de ella.
— Hola, Carrick.— Hay una sonrisa en su voz.
Le doy una mirada antes de voltearme a él.
— Petra — dice.
— Nos vemos luego.—le digo, saliendo al pasillo.
— Diviértanse, chicos. No hagan nada que yo no haría.
Levanto una mano, saludándola, y Carrick y yo empezamos a caminar por el pasillo.
— Y si no pueden mantenerlo dentro, ¡entonces manténgalo cubierto! — Grita.
Casi muero de vergüenza. Le lanzo una mirada asesina, pero todo lo que me devuelve es una sonrisa.
Carrick se ríe entre dientes.
Llegamos al ascensor y esperamos en silencio para que llegue.
Cuando la puerta se abre, Carrick me deja entrar primero. Al entrar, presiona el botón de la planta baja y se pone a mi lado.
— No llevas tu collar— comenta.
Mis ojos se balancean hacia él mientras mi mano toca el espacio vacío. — Me lo quité. Pensé que al menos debía fingir ser un adulto esta noche. Y ... no quería avergonzarte por usarlo.
Me mira como si acabara de perder la cabeza. Hay algo profundo y oscuro en sus ojos. — Te compré la maldita cosa. Y lo último que puedes hacer es avergonzarme.
Trago nerviosamente. — Puedo volver a ponérmelo si quieres. Está en mi habitación.
— No, está bien. — Mira hacia adelante. — Simplemente no te lo quites nunca por esa razón. Siempre quiero que seas quien eres. Nunca trates de ser alguien que no eres. Me pasa a joder como quien eres.
Llegamos a la planta baja, y me alegro. Después de ese comentario, estaba bastante segura de que un vacío entró y aspiró todo el aire del ascensor, dejándome jadeando para respirar.
Carrick me guía por el vestíbulo con una mano en mi espalda. Salimos al aire caliente de la tarde, y un coche nos espera. El conductor abre la puerta del coche cuando nos acercamos. Subo primero, y Carrick entra a mi lado.
No es hasta que estamos en el tráfico que recuerdo que todavía tengo su tarjeta de crédito.
— Oh, aquí está tu tarjeta de vuelta. — Sacándola de mi bolso, se la doy. — Y gracias por el vestido— agrego.
Sus ojos descienden por mi cuerpo, y tengo que dejar de retorcerme bajo su lectura.
— Vale la pena cada centavo.
Me sonrojo de nuevo. Realmente necesito parar con eso.
Llegamos al evento. Carrick me ofrece su mano para ayudarme a salir del auto, por lo que estoy agradecida. Es mucho más fácil entrar en este coche que salir de él en este vestido y zapatos.
— Gracias — murmuro mientras cierra la puerta detrás de nosotros.
Entonces, hace algo que me sorprende. Toma mi mano como si fuera la cosa más natural del mundo para él.
Tal vez lo sea, pasa mucho tiempo con mujeres. Probablemente lo haya hecho sin darse cuenta.
Por lo tanto, no lo cuestiono, o a lo que la sensación de hormigueo en mi cuerpo significa tampoco.
Siento que frota su pulgar sobre mi mano, y entonces lo levanta, mirándolo.
— Tuve una manicura, — le explico, sabiendo por qué está mirando a mi mano con interés.
Sonríe suavemente. — Se ve hermosa.
Y estoy en el suelo. un gran charco de baba.
Una vez que estamos dentro, miro alrededor, tomando mi entorno.
El lugar en sí grita lujoso. Y está lleno de pared a pared con gente hermosa que usa ropa hermosa, mujeres con joyería que gotea apagado de ellas como el hielo. Todo el mundo emana abundancia.
Este es el lado glamoroso de la Fórmula 1 que normalmente no veo, y me siento un poco fuera de mi profundidad.
Carrick nos agarra un par de copas de champán de un camarero que pasa.
— Deja que empiece la locura. — choca su copa con la mía.
Y la locura es justo porque ese es el único momento de silencio que tenemos juntos, o debería decirlo. En el momento en que la gente ve que ha llegado, están en él como abejas en la miel.
Es interesante ver cómo está con estas personas, encantador con las mujeres, por supuesto, pero reservado, no el tipo relajado con el que paso mi tiempo. Es más serio, concentrado, como si sintiera que tiene algo que probar. Tal vez lo haga.
Todo lo que sé es que me alegro de que no sea este Carrick conmigo, que sienta que puede ser él mismo conmigo.
He estado trabajando a través de algunas copas de champán, que siguen apareciendo mágicamente en mi mano. Después de hacer tanta charla con extraños como puedo manejar, me disculpo para ir al baño.
Cuando regreso a la fiesta, Carrick habla con una atractiva rubia. Lleva esa hermosa sonrisa coqueta de él. Y se ve muy interesado en lo que sea que está diciendo.
Un destello de celos me golpea. Duro.
Molesta conmigo misma por sentirme así, decido dejar a Carrick en su conversación, y me dirijo al bar.
Quiero pedir cerveza, pero todas las mujeres aquí están bebiendo vino o champán o cócteles de lujo. No quiero quedar como un pulgar vendado con una botella de cerveza en la mano, así que cuando el camarero toma mi orden de bebida, pido champán. Será mejor que continúe como he estado yendo.
— Si quisieras una bebida, deberías haber venido a decirme. Te habría conseguido una.
Me estremezco ante la voz de Carrick a mi lado.
Le echo una mirada. 
— Parecías muy ocupado. No quería interrumpir.
Mierda, eso sonó mucho como celos. Y realmente no quise hacerlo. ¿no? 
Una sonrisa bordea sus labios. 
— No estaba ocupado. Y siempre eres una bienvenida a interrumpir. Lo sabes.
El camarero pone mi bebida en el bar. Carrick le entrega su tarjeta de crédito antes de que tenga la oportunidad de pagar.
— Jameson con hielo, por favor, compañero.
Frunzo el ceño. En respuesta a mi ceño, me doy cuenta. 
— Andressa, no invito a una mujer y espero que ella consiga sus propias bebidas.
— Eso es lo que harías en una cita. Esto no es una cita.— le recuerdo.
El camarero pone un whisky delante de Carrick.
Lo coge, sosteniendo el vaso cerca de sus labios. 
— Tal vez no, pero todavía estoy comprando tus bebidas. Fin.
— Neanderthal.
Se ríe.
¿Mencioné que ha estado bebiendo whisky en ese momento?
— ¡Mierda, ha subido por mi nariz! — se estremece, sosteniéndose la nariz con la mano.
La visión de él, todo guapo en su esmoquin con whisky goteando por su barbilla, es algo que siempre recordaré.
Riendo, tomo una servilleta de la barra y se la paso.
— Gracias.— Se seca y sacude la cabeza, tratando de despejarlo. — Mierda, eso se sintió raro.
Me sonríe con esa sonrisa infantil suya, y me golpea en el pecho, dejándome momentáneamente sin aliento.
— De todos modos, ¿dónde estábamos?
— Te he llamado neanderthal y has inhalado whisky por la nariz.
— Gracias por la recapitulación completa. — Sus ojos azules brillan en mí bajo las luces de la barra. — Me han apodado antes, pero nunca un hombre de las cavernas.
Poniendo mi vaso sobre el granito, descanso mi codo en él. Mi mentón en mi mano, lo miro fijamente. 
— ¿Y cómo te llaman habitualmente?
— ¿Quieres decir antes o después del sexo?
Mi cara se enrojece inmediatamente. No soy una puritana, trabajo con hombres ruidosos y obsesionados con el sexo todo el día, pero Carrick habla tan abiertamente sobre sexo en una manera que nunca he conocido antes.
Siempre suena tan íntimo cuando habla de ello.
O tal vez suena íntimo porque el sexo del que habla, quiero que lo esté teniendo conmigo.
— Te estás sonrojando.—Sus dedos tocan mi mejilla. — ¿Te he avergonzado?
— No— Moviendo mi cabeza hacia atrás, recojo mi vaso y tomo un trago de champán. Luego, me levanto, apoyando mi costado contra la barra. — ¿Antes de tener sexo?
— Dios del sexo. Semental. Folla-me-nene-usa-esa-gran-polla-tuya-en-mí-y-muéstrame -que las-historias-sobre-ti-son-verdad.
De acuerdo, definitivamente estoy ruborizada ahora, y no hay forma de disimularlo.
— Entiendo el punto—digo, alzando una mano para detenerlo, a lo que se ríe. — ¿Y cómo te llaman después del sexo?
Aleja su mirada de mí para mirar fijamente al mar de la gente delante nuestro. Su expresión se vuelve ... cambiando a algo que no entiendo.
— Bastardo. Capullo.Egoísta-capullo-arrogante-quien-un-día-será-un-acabado-corredor-deautos-del-que-nadie-se-molestara-en-recordar.
Siento el aire cambiar, la temperatura en la habitación bajando unos pocos cientos grados, y me doy cuenta de que lo quiere decir. Realmente cree lo que acaba de decir.
Este hermoso hombre talentoso piensa que va a terminar solo.
Lo miro atónita. ¿Cómo es posible que piense eso?
Los ojos de Carrick ahora están fijos en su bebida, mientras piensa que todas las respuestas que está buscando están allí, y se ve tan malditamente solo que quiero envolver mis brazos alrededor de él.
Pero no puedo.
Así que, intento hacer que se sienta mejor de la única manera que puedo ahora mismo: el humor.
Bajo mi vaso. — Bueno, eso es una mentira porque yo te recordaré.
Levanta su mirada de su whisky. — ¿Oh si?
— Sí. No podré olvidarte porque nos habremos casados ​​y divorciados dos veces, y tú aún estarás en mi vida porque tendremos hijos por los que pagarás una considerable manutención. Y voy a sentir lástima por ti porque, a ese punto, habrás envejecido muy mal, después de ponerte un poco feo y gordo, así que te echaré un polvo de lastima de vez en cuando.
— Pintas bastante la imagen.
— Es un talento.—Me encojo de hombros.
— Entonces, ¿casados ... dos veces?
— Sí, me compraste la segunda vez que quemé todos los millones que me diste en nuestro primer divorcio. — Levanto mi copa, tomando un sorbo de champán.
— ¿Y cómo lo hice la primera vez?
— Sexo. Era joven e ingenua.—Sonrío, esperando que sonría de regreso, pero no lo hace.
Hay algo en su mirada tiene a mi corazón latiendo más rápido, mi aliento desapareciendo, y mis ojos mirando a otro lado, mientras trato de encontrar aire.
Concentro mis mirada donde acaban de estar los suyos, en la gente moviéndose alrededor y charlando, algunos en la pista de baile.
En cualquier lugar excepto en el hombre que está a mi lado.
El hombre que se está volviendo cada vez más peligroso para mí con cada segundo que pasa.
Carrick se inclina, así que su brazo está presionado contra el mío, cerca de mi pecho. Se siente como si estuviera quemando mi piel a través de su ropa.
— Siento que la gente monopolice mi tiempo esta noche.
Le muestro una sonrisa. — Está bien. Lo entiendo. Eres la atracción estrella, y yo soy tu acompañante.
— Lo haces bien para ser una acompañante, especialmente en ese vestido.
— ¿Lo se, verdad? Estoy totalmente triunfando en la apariencia elegante.  — Bueno el champán realmente está empezando a ir a mi cabeza.
— Más de lo que te imaginas.
Algo oscuro e inexplicable está en su tono que hace que mi pulso se intensifique.
Tomando un sorbo de su bebida, asiente en dirección a la pista de baile. — ¿Quieres bailar?
— Um ... No lo sé. No soy realmente una bailarina.— Y en estos zapatos, probablemente seré 
fatal.
— Afortunadamente para ti, soy un bailarín impresionante. Bailaré para los dos.
Sacudiendo la cabeza, me río. — Dios, eres tan ...
— ¿Guapo? ¿Caliente?.
— Iba a decir arrogante.
— Adorable, ¿no?
Sonríe, y luego toma mi copa de champán casi vacía de mi mano y la coloca en la barra. Agarrando mi mano, comienza a dirigirme, solamente apenas dándome una oportunidad de agarrar mi bolso de arriba de la barra. 
"Caught Up" de Usher comienza a bombear a través de los altavoces mientras caminamos a la pista de baile. Miro como pasamos a través de la gente, cómo lo miran ... como si fuera una luz brillante y ellos las polillas atraídas hacia él.
La presencia de Carrick sólo llama la atención. Quita las carreras, la fama, y ​​creo que seguirá siendo lo mismo.
La confianza y la virilidad que él respira tan naturalmente como el aire de sus pulmones.
También veo las miradas que estoy recibiendo de las mujeres, miradas que he estado recibiendo toda la noche. Por suerte para mí, esas miradas de disgusto y celos me resbalan. Ser una sola mujer en el mundo laboral de  hombres endurece a una chica.
Lo que realmente siento de las miradas envidiosas es un tremendo zumbido. Lo quieren, y él está conmigo. Bueno, por esta noche de todos modos.
Carrick nos detiene en medio de la pista de baile y se voltea para mirarme.
Me siento incomoda. No estoy muy segura de qué hacer, dónde poner mis manos. También estoy sosteniendo mi bolso, lo que lo hace aún más difícil.
¿Debo ponerlo en el suelo?Es tan bonito y nuevo. No quiero que se arruine.
Decidiendo mantener mi bolso en mi mano, descanso mis muñecas torpemente sobre sus hombros.
Carrick se ríe entre dientes.
Tomando el bolso de mi mano, lo mete en el bolsillo de su chaqueta. Luego, toma mis manos. Alzando una, la coloca sobre su hombro. Manteniendo la otra, envuelve sus dedos alrededor. Luego, deslizando su mano libre alrededor de mi cintura, sus dedos presionan suavemente en mi espalda, acercándome más.
Estoy tratando de no tensarme, pero su cercanía y tacto me están volviendo loca. Las neuronas están disparando como balas a mis terminaciones nerviosas, encendiendo fuegos que no deberían  encender por él.
— Relájate,— dice bajo en mi oído.
Eso sólo provoca más escalofríos en mi dirección al sur.
— ¿Nunca has bailado con un hombre?
— Um ...— Me muerdo el labio. — Claro que sí. Pero no así.— No con un hombre como tú, un hombre que puede encender mi cuerpo con una sola mirada ... un simple toque.
Levanta una ceja. — ¿Así no?
— Sí, ya sabes, el tipo adecuado de baile. Cuando bailo con un hombre, por lo general estoy borracha, y estoy, umm ... — Mierda, ¿cómo termino esa frase? Que estoy de ligue, bailando con un tipo que estoy pensando en llevar a casa para tener relaciones sexuales, en las raras ocasiones en que eso sucede?
Su mano se aprieta alrededor de la mía, y miro como su boca forma las palabras que cuelgan en mi mente, — Cuando estás de ligue.
El calor me envuelve la cara, así que me volteo. — Algo así.
Se inclina, por lo que sus labios están al lado de mi oído, arañándolo, mientras habla, — Sólo para que sepas, el baile que quiero hacer contigo definitivamente, no es correcto.
Santa mierda, ¿qué?
Mis ojos regresan a los suyos, pero su ojos azules no revelan nada.
Antes de que tenga la oportunidad de hablar, dice: — ¿Cuántos novios has tenido?
Mi cabeza se sacude de nuevo con sorpresa. — ¿Um que?
— Te pregunté cuántos novios tuviste.
— ¿Y por qué exactamente lo preguntas?
— Curiosidad.
— ¿Sabes lo que hizo?
— Sí, mató al gato ... y la satisfacción lo trajo de vuelta, así que me arriesgaré. ¿Cuántos novios, Andressa?
Sonriendo a su broma, me relajo y decido responder. 
— Unos pocos. Nada serio
— ¿Unos pocos? Pensé que tendrías que hacer una lista.
Le lanzo un vistazo. 
— Sorprendentemente, no. No todos los hombres quieren salir con un mono grasiento.
— ¿Un mono grasiento?—suelta una risa — Jesús, estás lejos de eso. Y estás equivocada acerca de los hombres que no queriendo una mujer caliente-como-la-mierda que trabaja bajo el capó. Créeme. No hay nada más sexy.
Mujer caliente-como-la-mierda ...
— ¿Cuándo fue tu última relación?
Su pregunta me desconcierta momentáneamente. Todavía estoy atrapada en mi aturdimiento caliente-como-la-mierda.
Pero su intromisión persistente en mi vida personal trae un ceño fruncido a mi rostro. 
— Jesús, Carrick, ¿qué es esto? ¿Tiempo de preguntas?
— Se llama conocerte.
— Ya me conoces.
— No lo sé todo.
— ¿Necesitas saberlo todo?
Sus ojos se oscurecen ... profundizando como un abismo sin fin, en el que fácilmente podría 
caer.
— ¿Acerca de ti? Sí.
Mi corazón salta unos buenos diez latidos antes de reanudar de nuevo.
Tragando, trato de recuperar el aliento que acaba de robarme. 
— Bueno, hay mejores cosas que conocer sobre mí que mi historial de citas— murmuro.
— Estoy plenamente consciente de eso, pero solo sígueme el rollo.
— Bien ... — Resoplo. — Mi último novio fue, umm …— Marcelo, pero ¿puede realmente clasificarse como una relación? Sólo salimos por dos meses, y estuve de gira  con el equipo durante una buena parte de eso. — Hace unos dos años— termino.
— ¿No has estado con un tipo en dos años?
No puedo decir si está sorprendido o horrorizado. Tal vez ambos. Me hace sentir incómoda y avergonzada.
— No. Dije que no he estado en una relación en dos años, no que no haya estado con nadie. 
Eso ha sido ... mierda. Bien, no está lejos muy de dos años, unos dieciocho meses. ¿Qué demonios he estado haciendo? No me extraña que esté tan caliente con él como lo estoy. He estado privando a mi cuerpo de sexo durante demasiado tiempo.
— He estado ocupada.—Sueno a la defensiva, pero no puedo evitarlo. — Y no hay mucho tiempo para salir cuando trabajas en las carreras, por si no lo has notado. — No es que lo detenga, pero el tampoco está exactamente teniendo citas.
— ¿Cuál era su nombre?
— ¿De quien?
— El tipo con el que saliste hace dos años.
— Marcelo.
— Suena como un maricón.
La risa me escapa, sacudiendo mis hombros. — Estaba bien. ¿Qué hay de ti?
— ¿Yo? Nunca he tenido un novio, especialmente uno que tiene un maldito nombre marica como Marcelo — dice.
Juguetonamente le golpeo el hombro. — Ya sabes a qué me refiero. Novia. Escúpelo.
— Una.
Siento una fuerte punzada de celos. Si hubiera dicho diez, me habría sentido mejor. Pero una chica quiere decir que tuvo su corazón. Tal vez se lo rompió, y por eso es el mujeriego que es hoy.
Centro mi mirada sobre su hombro, como si algo me hubiera llamado la atención, así no puede ver lo que sé que es legible en mis ojos. — ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?
— Un día.
— ¿Un día? — Digo, horrorizada. Miro hacia atrás, con los ojos abiertos por la sorpresa. Todo rastro de mis celos ha desaparecido.
— Sí ... — deja escapar un suspiro melancólico, que me golpea directamente en el pecho. — Su nombre era Payton Ahearn. La amaba completamente, y ella me dejó para follar a Tommy O'Connor, todo porque él le regaló un collar. Nunca lo superé. Me arruinó por todas las demás mujeres.
Mi rostro se arruga en confusión.
— Tenía seis años.— Sonríe.
— Eres un idiota.—Me río. En realidad, malditamente me rio. ¿Qué demonios es lo que me 
pasa?
Aparte del hecho de que me estoy convirtiendo en una completa niña, diría que es alivio. Estoy aliviada porque nadie ha tenido su corazón todavía.
¿Por qué, Andi? ¿Porque lo quieres, a él, para ti?
— Soy un idiota.—La seriedad en su voz se mueve a través de mí, trayendo mi atención de nuevo a él.
Sus ojos sostienen los míos, y algo desconocido en ellos me cautiva. Pero quiero saber. Y es lo mucho que quiero saberlo que me está asustando ahora mismo.
Usher termina, y Rihanna comienza a cantar "Diamonds".
— Lo siento por lo de China— dice las palabras tan suavemente.
Mis ojos se sumergen, junto con mi corazón. El agarre que mis dedos tenían en su chaqueta del traje se afloja. 
— Lo sé.— Suspiro ligeramente. — Ya lo has dicho. Y ya te dije que no hiciste nada malo.
Sus dedos encuentran mi barbilla, levantando mi cara a la suya. — Sí, lo hice. Te probé que soy todo lo que crees que soy. Detuviste nuestro beso porque crees que soy un mujeriego, que uso a las mujeres.
— Usas a las mujeres, y eres un mujeriego. Pero no es por eso que dejé de besarte.
Sus cejas se juntan mientras su mano se mueve hacia mi cintura.
— ¿Entonces por qué?
— Porque no me involucro con los conductores.
— Lo dices mucho.
— Lo digo porque es verdad.
— ¿Y por qué no te involucras con los conductores?
— Aparte del hecho de que trabajo para ellos ... para ti.— Le doy una mirada seria antes de apartar la vista. — Tengo mis razones.
— ¿Unas que no me vas a decir?
Mis ojos vuelven a los de él, dándole mi respuesta.
— ¿Y si no fuera conductor? ¿Tendrías sexo conmigo entonces? 
Mi cuerpo se sacude por sus palabras, y él lo siente. Y definitivamente le gusta mi respuesta. Puedo decirlo por la sonrisa que toca el borde de sus labios.
— Jesús, estás tan jodidamente ... atrevido.
— No se llega a ninguna parte de la vida al retroceder.
¿Tiene una respuesta para todo?
— ¿Exactamente cómo pasamos de mí no involucrándome con conductores, a ti y a mí teniendo relaciones sexuales?
— Aún no hemos llegado al sexo. Créeme. Cuando lo hagamos, lo sabrás.
— ¿Todavía?
— Sí. Ahora, responde la pregunta.
¿Cómo responder?Es difícil concentrarse con él tan cerca: su olor llena mi cabeza, sus manos tocándome y nublando mi juicio.
— Eres mi amigo, Carrick ...— Dejo que mi voz se deslice, mis palabras perduren.
— Esa no es una respuesta. Y la razón por la que no responderás es porque tienes miedo.
Miedo ni siquiera es suficiente. Estoy aterrorizada. Aterrorizada de lo que todo esto significa. De lo que va a suceder.
Porque si hace un movimiento, sé con certeza que no podré detenerlo ... porque no quiero.
— ¿Debo responder por ti?— Su voz es baja, decadente.
Lamiendo mis labios secos, asiento con la cabeza.
Se acerca, su boca muy cerca de la mía. Su aliento sopla sobre mis labios, secando la humedad que acabo de darles, y su mirada haciéndome todo tipo de cosas extraordinarias.
— Tu respuesta es sí, lo harías. Tienes miedo de decirlo en voz alta porque sabes, una vez que lo hagas, lo hace real, esta cosa entre nosotros, y entonces no podrás evitar que suceda. Lo que, en el fondo, sabes es inevitable. 
¿Es un lector de la mente?
Inclina la cabeza hacia atrás un poco, por lo que sus ojos están al nivel de los míos. — ¿Como lo hice?
Mis ojos se deslizan hacia su boca. Sus perfectos labios perfectos. Dios, quiero probarlos de nuevo.
Enfócate, Andi.
Alejo mis ojos, y con un encogimiento de hombros, digo, — Lo hiciste ... meh.
¿Meh? Jesús, ¿qué diablos fue eso?
Me estoy muriendo ahora mismo.
Malditamente muriendo.
Cierro los ojos en un largo parpadeo. Cuando los abro, veo que una sonrisa ha levantado las comisuras de su boca mientras sus ojos continúan jodiendo el infierno fuera de mí.
— ¿Meh?— La risa baja retumba en su pecho. — Jesús, Andressa. Bueno, niégalo todo lo que quieras, pero sabes que es verdad. Quieres que te folle.
— Y tu quieres que te folle.—le disparo.
— Seguro lo hago. No soy el que lo niega aquí.— Levanta la mano de mi cintura para acariciar mi mejilla, su pulgar tocando peligrosamente cerca de mis labios. — ¿Entonces, qué dices?
— ¿A qué?
— Follar.
— Diría que estás seriamente confiado al respecto.
Lanza su cabeza hacia atrás en una risa profunda. Me hace brillar por dentro.
Una sonrisa todavía le toca los ojos cuando dice, — Dices eso ahora. Después será una historia diferente.
— ¿No te llamaré bastardo después? — Me refiero a nuestra conversación anterior.
— Probablemente. Pero, ¿te importa eso ahora mismo?
¿A mi?
Sacudo la cabeza antes de darme cuenta de lo que estoy haciendo.
Veo la lujuria cobrar vida en sus ojos, y lo siento en cada parte de mí.
Todavía estamos bailando, pero ya no me siento tan incómoda. Ahora, me siento encendida como nunca antes. Me siento conectada a él. Muy conectada. Sintonizada con su cuerpo.
Mi piel arde como un horno. Mis manos están ansiosas por tocarlo en lugares que realmente no debería.
Sus dedos se deslizan en mi pelo, y se siente como el cielo. Se acerca a mí, dejando apenas espacio entre nosotros.
— Me encanta tu cabello.
Hay un bajo gemido en su voz que hace mi vientre temblar, a su vez me hace querer empujarlo el resto del camino. Llevarlo hasta el punto en que no sé dónde comienza el y termino yo.
Retuerce mi pelo alrededor de sus dedos. — Desde el momento en que te vi en el garaje, inclinada sobre mi coche con tu cabello atado, no he podido sacar la imagen de mi mente de desentrañarlo y meter mis manos enredadas en ellos mientras te follo, duro. 
Dulce Jesús.
— Carrick ...— Mis dedos se enrollan en la solapa de su chaqueta.
¿Qué voy a decir? ¿Deja de hablarme así?
No estoy segura de si puedo porque no creo que quiero que se detenga, nunca.
— Yo ... esto no es una buena idea. — Mi voz es entrecortada. No sueno como yo en absoluto
— Las mejores normalmente no lo son. Ahora, pídeme que te bese.
— Yo…— di que no. Nada bueno puede venir de esto. — No.— Pero mi voz tiembla, traicionándome. Voz estúpida.
— Deja de pelear con esto … conmigo ... y solo dilo, Andressa. — Sus palabras son susurradas, persuasivas, y su boca está tan cercana a la mía, un pelín entre nosotros.
Mis labios están doliendo por los suyos. El recuerdo de nuestro beso en China explota en mi cerebro, pateando todas mis hormonas a la vida.
Pero es mi amigo. Y es un piloto
¿Realmente quiero ir allí con él?
Sí, de verdad quiero. Estoy cansada de luchar contra mis sentimientos por él.
Quiero que me bese. En realidad, quiero que me folle ... durante horas.
La racionalidad me ha dejado. Desaparecido. Buggered apagado. Y yo no podía dar una mierda ahora mismo.
Si pierdo mi trabajo, que así sea. Lo único que me importa es que Carrick me bese, me toque y me haga sentir increíble, así que me olvidaré de todas las razones por las que no debería estar haciendo esto con él.
Lo cual, sé que será más que capaz en el instante en que lo deje.
— Carrick ...
— Dilo.
— Bésame.
Siento que su pecho salta en un suspiro. Sus dedos se aprietan en mi cabello. Cierro los ojos con anticipación.
Sus labios tocan tan suavemente la comisura de los míos, presionando un suave beso allí.
Mi corazón está palpitando.
Siento la punta de su lengua mientras toca mis labios, suavemente corriendo a través de la comisura, saboreándome. Mis labios se separan, un suave gemido escapándose.
Ambos respiramos pesadamente. Su cálido aliento se mezcla con el mío, el perfume suave del whisky y su rica loción de afeitar burlándose de mis sentidos.
Abro los ojos para encontrar su mirada azul ardiendo en los mía, tan intensa que su mirada me rompe hasta que todo lo que queda es necesidad.
Pura necesidad.
Me revuelvo. Ahora soy suya para lo que quiera hacer conmigo.
Todo el mundo y todo lo que nos rodea desaparece. Todo lo que puedo ver es a él.
Todo lo que sé es lo mal que lo quiero.
Nunca necesité ser besada por alguien tan desesperadamente como necesito ser besada por él ahora.
Deslizo mi mano por su nuca. — Te quiero — susurro suavemente.
Algo caliente e intenso destella a través de sus ojos. Entonces, sus labios golpean contra los míos. Su mano empuñada en mi pelo, y sus dedos me agarran la cintura, sujetándome a él, mientras devora mi boca en el beso más intenso que he experimentado.
Toda la tensión acumulada entre nosotros, desde el momento en que lo conocí a nuestro beso en China y cada momento desde entonces, está explotando justo aquí, ahora mismo.
Su lengua se desliza a lo largo de la mía, un gemido vibrando a través de su pecho, y lo siento entre mis piernas.
El áspero de su rastrojo está raspándose eróticamente contra mi piel. Su mano encuentra mi culo, y él lo mantiene firme mientras presiona sus caderas en las mías.
Santo Dios.
Esta duro.
Realmente duro.
Y tengo que tenerlo. Ahora.
Nada más que tener a Carrick dentro de mí importa ahora mismo. El mundo podría terminar, y no me importaría una mierda, siempre y cuando tenga sexo con él primero.
Honestamente, está tomando todo en mí para no desabrocharle los pantalones en este momento y examinar exactamente lo que voy a estar recibiendo.
Necesitamos estar en una habitación solo en los próximos minutos, o podría morir de verdad.
Carrick debe estar pensando exactamente lo mismo porque se separa de mí, jadeando pesadamente, con los ojos ardiendo en los míos. Su voz ronca, sexy-como-el-infierno pregunta, — ¿quieres salir de aquí?
Una sonrisa burla mis labios mientras mi cabeza se inclina hacia un lado. 
— ¿Es esa una pregunta con trampa?
Sonríe, es la sonrisa más sexy que he visto nunca, y antes de que mis bragas puedan excusarse de la fiesta, él agarra mi mano y prácticamente me arrastra hacia fuera de allí y en dirección a su coche esperándonos.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Yrisol el Miér 13 Jun - 18:47

Gracias
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Yrisol


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Sáb 16 Jun - 18:19

nadie sigue la lectura no??? asi no sigo publicando capis si nadie lo hace, yo si la sigo pero puedo hacerlo sola


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por olsaal81 Ayer a las 14:51

Muchas gracias por los capis
He estado unos días fuera y por fin me he puesto al día ... estos dos echan fuego cuando están juntos ...
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olsaal81


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

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