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Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

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Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Dom 3 Jun - 15:56

Recuerdo del primer mensaje :



La mecánica de autos Andressa “Andi” Amaro tiene una regla: No coquetear con pilotos. Con una buena razón detrás de esta regla, no tiene planes de quebrarla.
Carrick Ryan es el chico malo de la Fórmula Uno, con un rostro y cuerpo que derriten bragas a primera vista. Su ascendencia irlandesa deja a las mujeres jadeantes y pidiendo por más. El corre duro en las pistas y en las fiestas, aún más duro . Es el piloto más joven en firmar con la Fórmula Uno, durante cinco años ha estado en la cima, rompiendo corazones dentro y fuera de la pista.
Cuando le es ofrecido a Andi el trabajo de sus sueños - trabajar para el glamuroso mundo de la fórmula Uno. - ella deja su casa en Brasil, creyendo que podrá manejar el trabajar para Carrick. Pero no está preparada para las chispas que saltan cuando ellos se encuentran.
Ahora Andi está enamorada de un hombre que no puede tener, y su determinación se ve tambalear, porque Carrick decidió que quiere a Andi... y el planea poner a prueba sus limites.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Yrisol el Miér 6 Jun - 19:05

Gracias
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Yrisol


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por anyaydavid el Miér 6 Jun - 23:38

Vaya par de dos que bien se lo pasan. Entre los chantajes los secretos y la diversión son adorables y ya no se diga cuando hace trampas para ganar baja que cara la de Carrick.
Gracias por el capitulo
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anyaydavid


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por olsaal81 el Jue 7 Jun - 5:31

Juntos son muy , muy divertidos ... y explosivos!!
Gracias por los capis
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olsaal81


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Jue 7 Jun - 14:30

jjaj me encantan juntos!!! 
y esta bien que haya hecho trampa... sino nunca hubiese ganado.. 
hay tension sexual. que pasará?


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Flower


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Jue 7 Jun - 14:36

Capitulo 6

Kuala Lumpur, Malasia


CONDUCIMOS durante unos cuarenta minutos, y ahora, Carrick está estacionando en la calle, cerca de lo que parece ser un mercado.
Carrick nos trajo aquí porque él conocía el camino, pero estoy conduciendo de regreso al hotel más tarde, y no puedo esperar para poner mis manos en este coche.
Salgo del coche, uniéndome a Carrick en el pavimento. 
— Entonces, ¿a dónde vamos?— Pregunto, enganchando mis dedos debajo de la correa de mi bolso, sosteniéndolo contra mí, mientras comenzamos a entrar en el mercado.
— Hay un pequeño lugar un poco más lejos.
Mientras caminamos, estoy mirando los puestos y escaparates, distraída por todos los lugares y olores: comida fresca, ropa, joyas. Hay artistas cajeros pintando retratos y algunos ancianos sentados en una mesa, jugando un juego de tablero que se parece a las damas. Alrededor suena música tradicional, una canción desvaneciéndose en otra.
Entonces, veo esta pequeña tienda cursi llena con lo que parece ser joyería de Disney, y ahí es cuando la detecto.
— Oh, Dios mío, ¿es ese un collar del Rayo McQueen?— Deteniéndome, me giro y camino hasta el puesto.
Soy un poco fan del Rayo McQueen. En serio, Cars es la mejor película de Disney de todos los tiempos. Dame eso sobre las princesas de Disney cualquier día.
Cuando me acerco más, veo que definitivamente es un collar de Rayo McQueen, y podría ser lo más genial que he visto nunca. Es un pequeño colgante de McQueen colgado de una cadena de plata. Supongo que la cadena probablemente no es de plata, y mi cuello se volverá verde después de una hora de usarlo, pero no me importa porque lo quiero.
Curlo mi mano alrededor del colgante, y estoy a punto de preguntarle al hombre cuánto cuesta cuando siento el calor de Carrick presionarse detrás de mí.
— ¿Por qué estás mirando ese collar de Cars como si fuera un diamante de Tiffany?
Inclino mi rostro en la suyo. — Porque para mí lo es. Lo que podría ser basura para una chica es el tesoro de otra chica.
Sus ojos brillan a mí en la luz del sol.
— Entonces, ¿debo admitir que eres fan de Cars?
— Um, sí.— Lo miro, sorprendida de que incluso tenga que preguntar. Quiero decir, ¿a quién no le gusta esa película? — ¿A ti no?
Una sonrisa toca sus ojos. — No.
— ¿Qué? ¿Por qué no?
— Porque no tengo cinco años.
Eso le gana un puñetazo en las costillas de mi codo.
Lo miro fijamente, curiosa. — Nunca has visto la película, ¿verdad?
— No.
— ¿Cómo es eso posible?— Exclamo. Mi mano se desliza del collar, me giro para enfrentarlo.
— Porque, de nuevo, no tengo cinco años.
Sacudo decepcionada mi cabeza. 
— Realmente te lo estás perdiendo. Y te llamas a ti mismo un piloto de carreras.— Pausando, mis manos encuentran mis caderas. — En serio, tienes que ver la película. Es asombrosa. Eso es todo. — Tomo una decisión. — La veremos cuando estés libre.
Él presiona sus labios juntos, y puedo decir que está conteniendo una sonrisa. — ¿Qué vas a hacer? ¿Comprarla y obligarme a verla?
— No, ya lo tengo en DVD, tonto.
Algo aparece en su cara y me doy cuenta de que metí la pata.
— La trajiste contigo, ¿verdad?
Mis mejillas estallan de color, mis ojos yendo a mis pies. 
— Tal vez — murmuro.
— Viajas por el mundo entero y traes tu DVD contigo, ¿Verdad?
Se muere de ganas de reírse. Puedo decirlo.
Me estoy muriendo porque él ahora sabe cuan idiota soy.
— Es mi manta de seguridad— digo defensivamente.
Sus dedos encuentran mi barbilla, levantando mi cara a la suya. Su rostro está lleno de humor. 
— Sabes, la gente normal realmente tiene una verdadera manta de seguridad.
— ¿Estás diciendo que no soy normal?— Trato de parecer insolente bajo su escrutinio.
— No. Estoy diciendo que eres única.
— Única malo o simplemente única?— Me muerdo el labio.
Su boca se curva en la comisura, pero una llamarada de algo más está en sus ojos, algo un poco más serio.
— Oh, definitivamente bueno. Eres ... sin precedentes, Andressa.
Oh. Guau.
Un escalofrío de puro placer me estremece.
— ¿Entonces quieres el collar?
— Mmmm —
No ha dejado de mirarme, ni yo a él. Estoy deslumbrada, atrapada en su dulce hechizo. Aleja sus ojos de los míos, e instantáneamente pierdo su mirada en mí. Entonces, lo veo sacando el collar de la rejilla.
Antes de que pueda detenerlo, está sujetando el collar y diciéndole al vendedor del mercado: — ¿Cuánto?
El vendedor dice  — Cincuenta y cinco ringgit, pero se lo puede llevar por cincuenta.
Carrick saca su billetera y lo veo sacar más de cincuenta ringgit. Le entrega el dinero al hombre. 
— Quédese con el cambio.
No sé cuánto le dio Carrick, pero los ojos del hombre se iluminan con el dinero, y rápidamente lo mete en su cinturón portavalores.
— Aquí— Carrick gesticula para que me dé la vuelta.
Así que lo hago, poniéndome de espaldas a él. 
— No tenías que hacerlo — digo suavemente.
— Quería.
Pone el collar en mi cuello. El colgante se enfría a mi piel.
Fijándolo, pone sus manos sobre mis hombros. 
— Ahora, siempre tendrás tu manta de seguridad contigo.
Siento algo profundo y significativo en mi corazón.
Pongo mi mano sobre el colgante. 
— Gracias.— Lo miro por encima del hombro.
Sus ojos parpadean hasta mis labios. El azul de sus ojos se oscurece, y luego  levanta su mirada de vuelta a la mía, alejándose de mí. 
— Venga. Vamos a buscar esa comida.
Caminamos un poco más hasta que Carrick se detiene frente a un pequeño restaurante. Es tan oscuro que la habría pasado de largo.
— ¿Aquí?— Señalo al edificio.
— No parece mucho desde el exterior, pero espera hasta que veas el interior.
Carrick me abre la puerta y me meto en un pequeño oasis de Malasia. No estaba bromeando. Estoy casi tentada a dar un paso atrás para comprobar que todavía estoy en el mundo real. Siento que acabo de entrar en Narnia.
El techo es alto, y linternas bastante rojas están colgando de ella. Las mesas son de madera oscura, todas colocadas con coloridos lugares, que se diferencian en ricos rojos, verdes y morados. Las sillas de madera tienen espaldares acolchados, todos igual de colorido como el aspecto del lugar. Las paredes están forradas de dorado con bellas pinturas, y una cortina está colgando alrededor de la ventana trasera, que sorprendentemente se asoma a un bonito jardín con una fuente de agua.
— ¡Señor Ryan! — Un pequeño chico malayo viene deambulando desde la zona del bar con una gran sonrisa en su rostro. — Qué bueno verte de nuevo. Me preguntaba cuándo vendrías. Y veo que has traído a una amiga. Hola, — me dice, sonriendo ampliamente
— Guntur, esta es mi amiga Andressa Amaro. Andressa, Guntur Wan. Él es el dueño de este hermoso lugar.— me informa Carrick.
— Que hermoso lugar tienes aquí— digo.
— Gracias — dice con un gesto de su mano — Pero la decoración no es nada comparada con la comida.— Me da un guiño, haciéndome reír.
— No está bromeando — Carrick me dice mientras Guntur nos sienta. — ¿Por qué crees que traigo mi culo de esta manera cada vez que estoy en Kuala Lumpur?
— Bueno, gracias por traerme contigo.— Sonrío, encontrando sus ojos sobre la mesa.
— ¿Qué puedo traerles para beber?— Nos pregunta Guntur.
— Agua con gas, revisión fíjense que se adapta mejor para mí.— digo.
— Lo mismo— le dice Carrick.
Guntur nos entrega a cada uno un menú.
— Hemos añadido un par de platos nuevos desde que estuviste aquí por última vez— dice Guntur a Carrick, dándole palmaditas en la espalda de manera amistosa. — Volveré pronto con sus bebidas.
— Entonces, ¿cómo encontraste este lugar?— Le pregunto a Carrick. — No está exactamente en el mapa turístico.
— Cuando empecé en Fórmula Uno y estuve aquí para mi primera carrera, conocí a Guntur a través de uno de los patrocinadores. Es una relación de algún tipo. Guntur es un gran fanático de la carrera. De todos modos, él me dio su tarjeta para el restaurante, me dijo que fuera. Dijo que servía el mejor lemak nasi en toda Malasia. No tenía ni idea de lo que era lemak nasi, pero me aburrí una noche, así que tomé una unidad y vine aquí. Tenía algunas lemak nasi además de un montón de comida, y ahora, vuelvo aquí para comer cada vez que estoy en Kuala Lumpur. Y Guntur es un gran tipo.
— Sí, parece agradable.— Descanso mi barbilla en mi mano. — ¿Y qué es nasi lemak?
— Es su plato nacional. Es básicamente arroz cocido en leche de coco y hoja pandan .
— ¿Lo has cocinado?— Pregunto, aturdida, tratando de imaginarlo en la cocina.
— No, lo estoy leyendo desde el menú.— me sonríe descaradamente, los ojos parpadeando hacia el menú frente a él.
Riendo, sacudo la cabeza hacia él.
— Entonces, ¿Qué vamos a cenar?— Guntur ha aparecido con nuestras bebidas.
Le doy las gracias mientras pone mi agua delante mio, y miro hacia abajo a mi menú. Sin ninguna idea qué ordenar, miro a Carrick por ayuda.
— ¿Quieres que ordene por los dos?
— Por favor.— Sonrío.
Escucho a Carrick recitar rápidamente lo que suena como una terrible cantidad de comida mientras tomo un sorbo de mi agua.
Guntur garabatea la orden y luego desaparece en la cocina.
— Así que, no puedo creer que nunca te haya preguntado esto antes, pero ¿En que parte de Irlanda creciste?
— Houth. Es un antiguo pueblo de pescadores no muy lejos de Dublín.
— ¿Tiene playas?
— Nah.— Se ríe. — En el puerto hay un pedazo de rocas que puedes estar de pie para acercarte al agua. Nada como lo que tienes en Brasil.
— No siempre tuve esas playas, ¿recuerdas? Nací en el Reino Unido.
— Sí, por supuesto— dice. — ¿De que parte de Inglaterra eres?
— Londres.
— ¿Y por qué te mudaste a Brasil?
Tomo un sorbo de agua, preparándome para mi respuesta. 
— Mi padre murió cuando yo tenía diez años.
— Jesús, Andressa. No lo sabía. Lo siento.
— Está bien. No lo mataste.
Me mira fijamente por un momento, con expresión incómoda.
— Lo siento. Una broma inoportuna.
Lo ondeo y su rostro se relaja. Sólo quería que la expresión de lástima en su rostro desapareciera. Puedo tomarlo de cualquier persona, pero de él ... me molesta.
— De todos modos, mi madre no tenía familia en Inglaterra, pero tiene mucha en Brasil. Estábamos solas en Inglaterra, así que me llevó de regreso a Brasil a vivir..
— Debe haber sido difícil perder a tu padre y mudarse a la mitad del mundo.
— Me las arreglé — Solo apenas. — Y tengo un montón de primos y tías y tíos, así que fue bueno estar con mi familia.
— ¿Cómo murió tu padre? Si no te importa que te lo pregunte.
— En un accidente.
— ¿Qué clase de accidente?
— La peor clase.— Mi voz es áspera, y al instante me siento mal, así que trato de aligerar el tema cambiándolo. — Entonces, ¿cómo terminaste convirtiéndote en un piloto de Fórmula Uno?
— Mi papá era mecánico ...
— No lo sabía.— Me inclino hacia adelante con interés.
— Sí, crecí alrededor de los coches. Mi abuelo -el papá de mi padre-también era mecánico, así que supongo que los coches están en mi sangre. Cuando tenía siete años, mi papá me llevó a mí y a unos cuantos de mis amigos a ir de karting para mi cumpleaños, y a partir de ese momento, estuve enganchado. Estaba karting sobre una base regular, entre en competiciones. Me encantó. No podría conseguir bastante. Mi papá se dio cuenta rápidamente de lo serio que era acerca de ello, y por supuesto, él vio lo bueno que era, sobre todo porque estaba ganando todas mis carreras.— Sonríe engreído.
— Así que comenzó a dedicar mucho de su tiempo a mi sueño. Con todas las carreras a las que estaba entrando, era difícil para él con el trabajo, por lo que terminó por tener que reducir sus horas de día y tomar más trabajos nocturnos para ganar dinero.
— Entonces, cuando tenía trece años, mi abuelo falleció, y le dejó todo a papá - su casa y una buena cantidad de dinero que había ahorrado con los años. El karting era bueno en Irlanda, y las carreras eran decentes, pero yo quería más. Papá vio que había más oportunidades con el karting en Inglaterra y la posibilidad de avanzar a la Fórmula Uno. Así que vendió la casa de mi abuelo y la nuestra y nos trasladó a Inglaterra. Alquiló un lugar y tomó trabajos cuando pudo. Usó el dinero del abuelo y las ventas de la casa para mantenernos a flote.
— Entré en Intercontinental A cuando tenía catorce años, lo que creo que ahora se llama KFdos. Luego, al año siguiente, progresé hasta la Fórmula A. Al año siguiente, estaba a la altura de la Fórmula Súper A. Avance a F-tres, F-dos, y luego a F-uno para cuando tenía veinte. 
— Guau. Eso es bastante historia. Tu papá hizo mucho por ti para ayudarte a llegar donde estás. — Digo, empezando a ver la razón de la protección de Owen sobre la carrera de Carrick.
— Sí, lo hizo. El es genial. El mejor papá que un chico podría pedir.
Eso me trae un nudo en la garganta. 
— ¿Qué hay de tu mamá?
Sus ojos se oscurecen. 
— No está cerca. No lo ha estado por mucho tiempo.
— ¿Se fue?
— Cuando yo tenía dos años. Al parecer,  no era material de madre.
— Oh, Carrick ... lo siento.
No puedo imaginar a nadie dejando a un niño. Mi madre nunca me habría dejado, y mi papá ... de ninguna manera. La única manera que me dejó fue en la muerte. Y dejar a alguien como Carrick ... no puedo imaginarlo. Sólo brilla tanto.
Estirándome sobre la mesa, pongo mi mano sobre la suya, enrollando mis dedos alrededor. — Se perdió mucho, Carrick. Realmente mucho.
Sus ojos parpadean a mi mano, permaneciendo allí un momento, y luego se elevan a mi cara.
Mi corazón comienza a bombear en mi pecho.
Alejo mis dedos. Recogiendo mi bebida, tomo un sorbo nervioso.
— ¿Cuál es tu coche favorito?— pregunta de improviso, asumiendo para llenar la torpeza que acabo de crear con mi pequeño momento de la mano.
— Oh, eso es fácil. Jaguar XK-uno veinte.
Era el coche que conducía mi padre, su orgullo y alegría. Lo tuvo hasta el día de su muerte. No he visto ese coche desde entonces. Cuando mi papá murió, mi madre se deshizo de sus coches en una subasta y dio todo el dinero a la caridad. Durante mucho tiempo estuve enojada por eso.
— ¿Qué hay de ti?
— Por lo general, el que estoy conduciendo. Soy así de voluble.
Sonríe, y me río.
— ¿Cómo supiste que querías ser mecánico?— Pregunta.
— Igual que como supiste que querías ser un piloto. Crecí alrededor de coches. Fue una progresión natural. Mi madre probablemente hubiera deseado que hiciera algo más con mi vida.
— ¿Como que?
— Cualquier cosa menos un mecánico. Creo que en secreto quería que fuera modelo, como 
ella.
— ¿Tu madre era modelo?
— Mmhmm.— Probablemente no debería haberle dicho eso. No sería necesario un genio para vincular a mi madre con mi padre con la ayuda de Google, no creo que Carrick vaya a googlear a mi madre o a mí.
— Sabes que es gracioso. La primera vez que te vi, te supuse una modelo.
Ruedo mis ojos hacia él.
— ¿Así que es tu madre alguien de quien yo hubiera oído hablar?
— Probablemente no. Dejó de modelar después de que me tuvo. Sin embargo, era increíblemente bella, todavía lo es.
— Puedo imaginarlo.
— Aquí. Tengo una foto de ella. — Consigo mi teléfono de mi bolso y se lo doy, mostrándole el protector de pantalla que tengo de mi madre y de mí. Lo tomé justo antes de irme de Brasil.
— ¿Esa es tu madre? Joder, parecen hermanas. Es una verdadera MILF..
— Ew! — Estirándome sobre la mesa, tomo mi teléfono de su mano. — ¡Eso es grosero! ¡No puedes pervertir a mi madre!
Se está riendo ahora. — Lo siento. No estoy diciendo que me gustaría ... erm, tú sabes con tu madre, pero puedo imaginar que a algunos hombres les gustaría tu sabes con ella ... mucho.
— Jesús, Carrick. Estás haciéndolo peor. — Dejo caer mi cabeza en mis manos.
— Lo siento.— se ríe entre dientes.
Levanto mi cabeza, sacudiéndola hacia él. — Continuemos. He estado pensando en preguntarte esto por un tiempo. ¿Tienes alguna cosa ritual que hagas antes de una carrera?
Mi padre lo hizo. Siempre tenía que usar calzoncillos y calcetines negros. Antes de cada carrera, él también comería una tortilla de huevo simple para el desayuno. Nunca supe por qué.
— Sí.
Espero, pero no se explaya
— Bueno ... ¿me vas a decir qué es?
Con los brazos sobre la mesa, se inclina hacia delante. — Ok.— Deja escapar un suspiro. — Tengo que comer una barra de chocolate Galaxy antes de cada carrera.
— ¿En serio?— Sonrío. — ¿Por qué?
Ojos en mí, se reclina en su asiento, manteniendo sus manos sobre la mesa. — Después de que nos mudamos a Inglaterra, no sé si fue la presión o estar en un país diferente o qué, pero no estaba ganando carreras. Terminaba en cuarto lugar en el mejor de los casos. Estaba entrando en pánico porque papá había renunciado tanto al trasladarnos a Inglaterra, y me estaba frustrando porque sabía que era capaz de más.
— De todos modos, en ese día en particular, tenía hambre porque me había olvidado de comer, y mi papá era todo, ‘Vas a perder esta carrera con el estómago vacío.’ Así que, se fue a buscarme algo de comer. De todos modos, regresó, diciéndome que sólo había esta máquina expendedora de mierda. Luego, me tendió un barra de chocolate Galaxy, y yo estaba como, '¿Qué diablos es eso? No estoy comiéndolo. Es chocolate para mujeres. Los hombres no comen Galaxy. Comen Yorkie.’ ¿Recuerdas los anuncios?
— Si.— Me río, amando la manera en que está contando la historia.
Está tan animado con los ojos iluminados.
— Así que, mi papá se enojó y dijo: 'Bueno, no tienen chocolate de hombres, así que come el maldito chocolate de mujeres, y cállate!
Esbozo una carcajada. — ¿Entonces qué hiciste?
— Me enoje por un minuto, y luego me comí la puta barra de Galaxy, y fue el mejor chocolate que he probado, no es que se lo admitiera a mi papá en ese momento. Luego, me metí en mi karting y gané mi primera carrera en Inglaterra .
Sonríe cariñosamente, y puedo ver el recuerdo en sus ojos.
— Y desde entonces, antes de cada carrera, mi papá me compra una barra de galaxy de una máquina expendedora, y yo la como. Es una cosa rara.
— Pero ¿y si no hay chocolate Galaxy en una máquina expendedora? O peor aún, ¿no hay una máquina expendedora?
Se inclina hacia delante, con una sonrisa sexy en su rostro. — Siempre hay una máquina expendedora, Andressa, y siempre hay una barra de Galaxy en ella.
— Ah — El poder de ser Carrick Ryan.
Guntur aparece en nuestra mesa con una enorme bandeja en las manos, cargada de comida.
Comienza a colocar los platos delante de nosotros. Luego, otro camarero pone una hoja verde delante de mí.
— Hoja de plátano— me dice Carrick cuando me ve mirándola. — Va en lugar de un plato.
— Oh, bien. Genial.
Después de toda la comida se presenta, miro a los arroces, carnes, verduras y otras cosas que ni siquiera sé cómo describir, y Guntur nos dice que disfrutemos de nuestra comida.
Levantando la vista, le digo a Carrick — Demasiado para tu alimentación saludable.— Sonrío, así sabe que estoy bromeando.
— ¿Ves a algún malayo con sobrepeso por aquí?
Echo un vistazo a las pocas personas sentadas aquí. 
— Nop.
— Bueno, ahí tienes.— Sonríe.
— De acuerdo, Jabba — bromeo. — Entonces, ¿qué debo probar primero?
Me echa un vistazo y luego reflexiona sobre los platos. Coge un plato de arroz. — Prueba esto.
+++
Nos divertimos mucho durante la cena, comiendo y hablando. Conversamos sobre la escuela, amigos y cosas al azar, como música y libros favoritos, de todo y nada.
Estamos allí por horas, el tiempo simplemente desapareciendo. Es uno de los mejores días que he tenido con alguien.
Cuando terminamos, Carrick paga, nuevamente se niega a dejarme pagar o incluso ir a la mitad. Y no me molesto en discutir, ahorrándome el discurso cuanto-ganaste-el-año-pasado.
— Gracias por el día de hoy, el karting y la comida— digo mientras caminamos de regreso en el sol de la tarde.
— En cualquier momento.
Caminamos por el mercado y hacia el coche. Cuando lo alcanzamos, Carrick me arroja las llaves.
Sonrío como el gato que se comió al canario.
— ¿Regresamos al hotel?— Compruebo, subiendo en el lado del conductor.
— Sí, pero toma el camino largo.
Me pongo mi cinturón de seguridad y enciendo el motor. Ronronea como un gatito. El estéreo viene a la vida con el sonido bombeando "Wish You Were Mine" de Philip George.
— ¿Estás listo para el viaje de tu vida?
Tipeo mi mano en el volante mientras giro mi cara, y encuentro que el ya me está mirando, su expresión ilegible.
— Sí, estoy listo.
Algo en su tono hace que mi corazón choque contra mi pecho.
Pongo el coche en marcha. Comprobando mis espejos, me empujo a la calle. Pisando el acelerador a fondo, conduciendonos fuera de allí.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Jue 7 Jun - 14:40

Capitulo 7

Shangai, China


— ¿ENTONCES, QUÉ TE PARECIÓ?
Carrick y yo estamos en la sala de su suite de hotel, y acabamos de ver Cars. Finalmente le dije que lo hiciera. Estoy tendida en el sofá, con los pies en la mesa de café. Carrick está en el otro extremo del sofá, y hay un enorme tazón de helado medio comido entre nosotros. Fue el mejor helado que he comido. Me recordó el montículo de helado que Macaulay Culkin tenía en Mi Pobre Angelito.
Claramente, Carrick está en un hiato de su golpe de salud. Pero le doy un pase esta noche porque era el día de la carrera, y llegó tercero. Es inusual para él. Generalmente es primero o segundo. Rara vez tercero. Dijo que el coche estaba subvirando. Ben y yo lo comprobamos, pero no pudimos encontrar nada malo, así que no sé qué pasó ahí afuera.
Pero Carrick ha estado comprensiblemente en un humor de mierda desde entonces. Es competitivo, y no le gusta perder.
Cuando dijo que no estaba de humor para salir, le dije que me quedaría y pasaría el rato con él mientras Petra y los chicos salían.
No me molesta porque todos nos vamos a Bahrein mañana, pero Carrick tiene que quedarse para algunos medios de prensa y patrocinar cosas, y tiene que filmar un anuncio. No lo veré por unos días hasta que se una a nosotros, así que estoy feliz de pasar este tiempo con él antes de irme.
Pedimos una mezcla de comida junto con el helado del servicio de habitación, y hemos tenido una noche divertida.
Aunque, cada noche que paso con Carrick es divertida. Es justo decir que nos hemos unido recientemente. Mucho más unidos. Lo veo la mayoría de los días, y si no lo veo, nos escribimos o llamamos.
Se está convirtiendo rápidamente en el mejor amigo que he tenido.
— Estuvo bien — reflexiona.
— ¿Estuvo bien?— Le doy una mirada de simulada indignación.
Se pasó la mayoría de la película riendo. Incluso lo vi con los ojos llorosos en un momento.
— Sí, estuvo bien.
— Mientes.— Sentándome, quito mis piernas de la mesa de café y las doblo debajo de mí, enfrentando su costado. — Te encantó. Admítelo.
— Dije que estaba bien.— Frunce el ceño.
Su estado de ánimo todavía está apagado. Pensé que la película podría ayudar, pero el borde sigue ahí.
Necesito hacerle reír.
— Di la verdad. Digamos que amaste a Cars, y fue la mejor película que hayas visto, o tendrás tu merecido.
— ¿Tendré mi merecido?— Eso levanta su frente.
— Mmhmm.
— ¿Y cómo exactamente cómo voy tener mi merecido?
Miro el tazón de helado y luego lo agarro. Levantando el cuenco hasta el nivel del pecho, saco la cuchara goteando de helado, dejándola caer de nuevo en el tazón. 
— Admite que Cars fue la mejor película que has visto, o te haré papilla.— Lo miro arrogante.
Arrugando su entrecejo. Quita los pies de la mesa de café, se sienta, con los ojos alerta, volteando su cuerpo hacia mí. 
— ¿En serio, Amaro? Te das cuenta de que puedo moverme muy rápido. Te quitaré el cuenco de las manos y te cubriré de helado antes de que tengas la oportunidad de mover la cuchara en mi dirección.
— ¿De verdad?— Levanto una ceja. — Esa es una declaración muy audaz.
Se pone de rodillas en el sofá, frente a mí. 
— No es audaz. De hecho.
— ¿Me estás desafiando, Ryan?
Inclina la cabeza hacia un lado. 
— Sí. ¿Por qué? ¿Tienes miedo, Amaro?
— ¡JA! No lo creo. Desafío aceptado.
Entonces, ocurre todo un poco muy rápido. Preparo un poco de helado, levantando mi mano para darle.
Mierda, puede moverse rápido. No estaba bromeando. Apenas logro salpicar un poco de helado en su camisa antes de encontrarme acostada sobre mi espalda y el tazón de mi mano, perdido en algún lugar en el suelo, con un Carrick sonriendo poniendo mis manos sobre mi cabeza, arrancando la cuchara de mis dedos.
— ¿Qué estabas diciendo?— Dice felizmente encima de mí, sosteniendo la cuchara burlonamente sobre mi cara.
— ¡Aargh! — Grito, cerrando los ojos, anticipando el goteo de helado.
— ¿Te rindes?— Su voz es profunda. Causando una ondulación en mi vientre inferior.
Abro los ojos, mirando a los suyos. — Nunca. Preferiría estar cubierta de helado que someterme.
Algo destella en sus ojos ante la elección de mi última palabra.
— Haz lo que quieras y acaba con eso.— Apretando mis ojos, me preparo para cubrir de helado.
Entonces, lo siento... algo muy grande y muy significativo presionando contra mi muslo.
Mi respiración se atora, y mis ojos se abren para encontrarse con los suyos.
Su cara está mucho más cerca de la mía de lo que estaba hace un momento.
Y la expresión en sus ojos ahora …es ardiente.
Como el chasquido de un interruptor, siento mi cuerpo cobrar vida contra el suyo.
Su cuerpo sobre el mío, y su dureza contra mi muslo. Saber que estar tan cerca de mí hace que me haga cosas locas.
Me muerdo el labio.
Respira profundamente. Su pecho se contrae en el movimiento. Sus ojos se oscurecen con necesidad.
Bajando la cuchara a mi boca, corre la base de ella sobre mis labios, cubriéndolos con helado. Contengo un suspiro al frío contacto.
Tirando la cuchara al suelo, baja la cabeza. Manteniendo sus ojos en los míos, muy lentamente corre su lengua a lo largo de mis labios, lamiendo el helado de ellos.
Dulce Jesús.
Estoy congelada. Cada músculo tensado fuertemente en su lugar. No podría moverme aunque quisiera.
Y realmente no quiero.
De verdad, no quiero.
Desde el momento en que conocí a Carrick, todo lo que he pensado es cómo sería besarlo, probarlo ... y ahora parece que estoy a punto de descubrirlo.
A pesar de que realmente no debería estar haciendo esto porque no puede salir bien de esto, no puedo encontrar la voluntad de parar.
Pero al menos debería intentarlo.
— ¿Qué estás haciendo?— Susurro. Mis palabras son débiles y sin sentido.
Parpadea lentamente sus ojos azules, humedeciendo sus labios con su lengua.
Dios, es hermoso.
Cuando sus ojos abiertos regresan a los míos, veo cuan cargados de deseo están, y me golpea directamente entre las piernas.
— Estoy ganando — susurra.
Luego, toma mi boca en el beso más sensual y delicioso que he experimentado. 
Cada terminación nerviosa en mi cuerpo chispea a la vida. Es como si hubiera estado durmiendo, mi cuerpo dormido durante los últimos veinticuatro años, y ahora, me ha despertado con el solo toque de sus labios.
Su lengua se mete en la boca, deslizándose a lo largo de la mía. Puedo probar el dulce helado 
en él.
Sabe como si cada uno de mis sueños se hiciera realidad.
Con un gemido, mis brazos rodean su cuello, mis dedos enredándose en el cabello de su nuca.
Mi acción parece provocarlo. Con un gruñido, flexiona mis piernas abiertas. Se acuesta entre ellas, presionandose contra mí. Cada pulgada dura de él está acurrucada contra mi adolorido sexo.
Dios, se siente increíble.
Y sé que estoy en el peor tipo de problemas porque no quiero que se detenga, sobre todo cuando empieza a molerse a sí mismo contra mí.
La famosa línea del bajo de “The Chain" de Fleetwood Mac, de repente suena ruidosamente desde mi teléfono en la mesa de café, sacudiéndome de Carrick y desde el momento en que me he dejado caer.
¡Mierda! ¿Qué estoy haciendo?
— Ignóralo. 
Roza sus labios sobre los míos de nuevo, y sus dedos se enredan en mi pelo, trayéndome de regreso para más.
Y Dios, quiero seguir besándolo.
Pero mi cerebro se ha puesto en marcha ahora y está diciendo que necesito detener esto.
Porque nada bueno podría salir de continuarlo. Aparte de una amistad arruinada.
Carrick es un piloto. Y es mi amigo.
Siento un incómodo retorcido en mi interior.
Presionando mis manos contra su pecho, lo empujo lejos. 
— Basta. Tenemos que parar.— Estoy sin aliento.
— ¿Basta?— Parece menos complacido con esa idea.
Como lo estoy yo. Pero detenernos es lo correcto.
— Sí. Para.— Me alejo de debajo de él, deslizándome fuera del sofá. Levantándome sobre mis pies inestable y comienzo a incorporarme. Necesito poner cierta distancia entre nosotros. — Eso ... no debería haber sucedido.— Me toco los  labios con mis dedos. Todavía puedo sentirlo allí.
Carrick se está sentando ahora, mirándome con confusión y frustración. 
— Debería haber sucedido absolutamente. Y tiene que seguir sucediendo.— Se pone de pie.
— No. No puedo hacer esto contigo.— Mi voz es aguda. No quiero que sea así.
— ¿No puedes hacer esto conmigo?— Su cara se encoge de ira. — ¿Qué diablos se supone que significa eso?
Conoces ese momento en que sabes que te estás metiendo en un agujero, pero no puedes dejar de escarbar, no importa lo duro que lo intentes?
Síp, estoy allí ahora mismo.
— Significa, tú eres tú, y yo soy yo.— Presiono una mano contra mi pecho.
— ¿Yo soy yo?— Está comenzando a verse más allá de cabreado.
Me estoy confundiendo, y estoy exasperada. Francamente, estoy también caliente. 
— ¡Sí! ¡Eres Carrick Ryan,el gran gigolo! ¡Te tiras a cualquier cosa que se mueva, y no quiero ser una de esos polvos! Además trabajo para ti, eres un piloto, y no me involucro con los pilotos. ¡Lo sabes!
El silencio golpea como un golpe sordo en mi cabeza. No soy plenamente consciente de todo lo que acabo de decir, pero sé que no fue bueno. Lo estoy captando por la forma en que me mira, como si fuera un mal sabor en su boca.
Suspirando, paso una mano por mi cabello. — Mira ... eso salió mal ...
— No, creo que salió bien.— Su voz es fuerte, dura.
— Yo ...— No sé qué decir. Dejo escapar un suspiro resignado. — Probablemente debería irme.
— Sí. Probablemente deberías.
No me está mirando ahora. Se ha vuelto hacia la ventana.
Recogiendo mi teléfono y la llave de la habitación de la mesa de café, meto mis pies en mis sandalias.
Cuando llego a la puerta, le digo a su espalda, — ¿Nos vemos después?
Espero un momento y no obtengo respuesta. Tirando la puerta abierta, la dejo cerrarse de golpe cuando salgo.
+++
¿Cómo pude haber dejado que esto sucediera?
Nos besamos, y ahora, estamos enojados el uno con el otro, y es simplemente estúpido.
Estoy sentada en la cama en mi habitación, como lo he estado haciendo durante las últimas dos horas desde que dejé Carrick, pasando por las emociones de la ira, la tristeza y la ira de nuevo. Estoy en la resignación ahora. Y arrepentimiento.
Mucho tiempo arrepintiéndome.
Odio cómo dejamos cosas. No quiero pelear con Carrick.
Es lo mejor de mi vida.
Mi madre siempre dice que nunca debes irte a dormir peleada. Sinceramente, no voy a dormir mucho esta noche si no resuelvo esto con Carrick.
No quiero que esto estropee en lo que nos hemos convertido.
Un beso realmente no debe estropear las cosas.
Y sí, besarlo ha provocado que este enamoramiento viva intensa, pero puedo controlarme a mí misma a su alrededor. Porque prefiero un poco de Carrick que estar sin Carrick.
Decisión tomada, vuelvo a ponerme mis sandalias, tomo mi teléfono y la llave de la habitación, y encaro hacia el ascensor.
Mi estómago es un alboroto de nervios todo el camino hasta su piso.
Cuando la puerta se abre, lleno mi interior con determinación, y camino a su puerta.
Con la mano levantada, golpeo su puerta y espero.
Y espero.
Sin respuesta.
¿No está aquí?
Llamo de nuevo, un poco más fuerte esta vez.
Aún nada.
Espero aquí un momento, sintiéndome desinflada. Estaba lista para hablar con él, y ni siquiera está malditamente aquí.
Me pregunto, ¿Dónde está?
Tal vez salió y se reunió con Ben y el resto de ellos.
Le enviaré un mensaje, le preguntaré si podemos hablar. Si tengo que salir y encontrarlo, está bien. Sólo necesito hablar con él.
Llevo mi inservible ser al elevador y presiono el botón de llamada. Entonces, rápidamente escribo un texto a Carrick, preguntando si puedo verlo, diciendo que tenemos que hablar. Acabo de pulsar Enviar al texto cuando el ascensor timbra su llegada.
Cuando la puerta se abre, levanto los ojos de mi teléfono al sonido de una risa femenina.
Mi corazón se detiene.
Carrick. 
Y no está solo.
Tiene una atractiva y pequeña chica local apretada contra la pared del ascensor. Su boca está sobre la suya. Su mano está encima de su vestido.
La boca y las manos que me tocaron sólo horas antes.
Las lágrimas instantáneamente me queman los ojos, el dolor alojándose firmemente en mi garganta.
Retrocedo un paso y mi movimiento atrapa la mirada de la chica.
— Ups.— Ella se ríe, su voz fuertemente acentuada. — Tenemos compañía.— le da un golpecito en el hombro con los dedos.
Levantando la cabeza, se vuelve hacia mí. Sus ojos borrachos vidriosos se encuentran con los 
míos.
Por una fracción de segundo, cuando su mirada azul quema en la mía, se ve sorprendido pero rápidamente se transforma en culpabilidad, y luego sus ojos se endurecen a negro.
Y de repente me siento muy fría.
— ¿Qué diablos haces aquí?
Soy pillada por su respuesta ácida.
— Yo ...— Parpadeo, vacilante.
Nunca me ha hablado así antes.
Entonces, enderezo mi postura. 
— Vine a ver si estábamos bien. Claramente, tú lo estás. — Mi tono es duro y frágil mientras lo señalo con una mano a él ... a ellos.
Como si se diera cuenta de que todavía está allí, quita su mano de debajo del vestido de ella, recordándome dónde estaba.
Me voy a enfermar. Realmente enferma.
Me pregunto si puedo llegar a un cubo o cualquier cosa que contenga vómito antes de hacerlo justo aquí delante de él.
Detente, Andi. Respiraciones profundas.
Es libre de hacer esto. Y este es quien es Carrick. Lo que él hace.
Pero él estaba conmigo ...
Y lo empujé lejos.
Bueno, ciertamente no tuvo ningún problema con encontrar un reemplazo.
— Carr, ¿quién es esta?— Su voz suena intranquila. Probablemente está preocupada de que yo sea su novia o algo así.
Separo mis labios secos para hablar.
Pero Carrick me gana. 
— No es nadie.
Nadie.
Si me hubiese golpeado, habría dolido menos. Me echo atrás por la sacudida, presionando la palma de mi mano en el filo de dolor que acaba de clavar en mi pecho.
Sin sentirse afectado por el dolor que acaba de infligirme, sale del ascensor, llevando a la chica de la mano.
Señala. — El ascensor es todo tuyo.— Su voz es monótona, casi como si estuviera aburrido de tener que hablarme.
Miro al ascensor, pero todo lo que puedo ver es a él en él con ella. Él presionado contra ella. Besándola. Su mano...
— Tomaré las escaleras.
— Como quieras— Pasa por delante de mí, llevándola hacia su suite.
Tomando una bocanada de aire, lo sostengo y fuerzo mis pies a caminar en la dirección a la escalera mientras oigo los sonidos que desaparecen de su risita mientras van dentro de su suite.
Envuelvo firmemente mis brazos sobre mi pecho, manteniendo mi compostura, mientras mi interior se rompe silenciosamente.
Llego a la puerta de la escalera. Empujándola con mi hombro, me desmorono, y la respiración que estaba conteniendo sale dolorosamente.
Un sollozo se anuda en mi garganta. Lo contengo, tapándome la boca con la mano, y lo contengo mientras corro por las escaleras.
Empujando mi llave en mi puerta, caigo en mi habitación. Dejando que la puerta se cierre detrás de mí, me aplasto contra ella.
Quitando mi mano de mi boca, la presiono en el dolor en mi estómago cuando el sollozo se libera. Lágrimas derramándose de mis ojos, muevo mis dedos para enrollarlos alrededor del colgante de cars pequeño colgando alrededor de mi cuello.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Yrisol el Jue 7 Jun - 18:10

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Yrisol


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Vie 8 Jun - 20:00

Capitulo 8 

SAKHIR, BAHREIN.

AL DÍA SIGUIENTE, me fui de China sin tener que ver a Carrick.
Ahora, he llegado a Bahrein con los chicos y encendí mi teléfono. Estoy sentada en el autobús que nos lleva al hotel, y estoy mirando fijamente un mensaje de texto de él.
Lo siento.
Lo siento.
¿Por qué? Por besarme ¿Besarla a ella? ¿Por tener relaciones sexuales con ella? ¿Por ser el imbécil más grande del mundo?
Aargh!
Un fuerte golpe de ira me atraviesa. Borro el mensaje y tiro mi teléfono en mi bolso.
— ¿Estás bien?
Levanto los ojos para ver tío John parado junto a mi asiento.
— Mmhmm. Estoy bien. Sólo cansada. — Fuerzo una sonrisa.
Toma el asiento a mi lado. — Te entiendo. Creo que me estoy volviendo demasiado viejo para todo esto de viajar.
— Nunca — Lo miro, sonriendo. — No sabrías qué hacer si te jubilaras. Lo amas.
— Claro que sí — Me da un guiño. — Pero todavía estoy envejeciendo.
— Bueno, para mí, sigues siendo el mismo que cuando era niña.— Curvo mi mano alrededor de su brazo y apoyo mi cabeza contra su hombro.
— Me alegra que estés aquí.
— Sí, yo también.
— Como en los viejos tiempos.— Deja escapar un largo suspiro. — Has estado pasando mucho tiempo con Carrick.
Y ahí está.
Levanto mi cabeza y encuentro sus ojos. — ¿Y?
— Y quiero asegurarme de que estas bien.
Me mira fijamente y siento que puede ver a través de mí. Siempre ha sido capaz de saber cuando algo me está pasando.
— Estoy bien. Carrick y yo somos sólo amigos.
— Estoy seguro de que piensas eso. Pero ¿El lo hace?
Pienso en ayer. — Sí, lo hace.
Otra larga mirada, y luego parece estar a gusto con ello. — Sólo me preocupo por ti ,pequeña.
— Sé que lo haces, y lo aprecio, pero todo está bien. Lo prometo.
Excepto que no lo esta.
Deja escapar un largo suspiro. — Aunque te veo todos los días, siento que apenas he pasado tiempo contigo desde que llegaste.
— Si, se a que te refieres. Pero lo entiendo. Estamos ocupados.  más que la mayoría.
Tío John siempre está trabajando más allá de la hora.
— Sí, bueno, quiero pasar un tiempo con mi chica. Cuando lleguemos al hotel, ¿quieres cenar conmigo? ¿O estás demasiado cansada?
Sonriendo, digo: — Nunca estoy demasiado cansada para cenar contigo.
+++
Estoy durmiendo cuando el golpe en la puerta comienza.
Cené con tío John y luego me vine derecho a la cama estaba hecha pedazos.
Petra no está aquí. Iba a volar de regreso al Reino Unido durante una semana, ya que hay algo de catering para hacer en casa, y luego regresa. No puedo esperar hasta que llegue. Me vendría bien algo de compañía femenina en este momento.
Así que estoy sola en mi habitación de hotel con alguien llamando a la puerta.
Tropezando fuera de la cama, enciendo la luz, cegándome en el proceso. Mirando el reloj, veo que son las cinco de la mañana.
Al acercarme a la puerta, miro a través de la mirilla.
Carrick.
Mierda. ¿Qué está haciendo aquí?
Pensé que todavía estaba en China. Estoy segura de que tenía algunas cosas de prensa que hacer antes de venir a Bahrain.
Pero está aquí, lo que significa que no podría haber salido mucho tiempo después de que lo 
hice.
En una respiración profunda, abro la puerta.
— Hola.— Sus ojos parpadean a mis piernas desnudas antes de levantarlos a mi cara.
Llevo pantalones cortos de pijama y una camiseta. Y ahora estoy recordando que tampoco tengo un sujetador puesto.
Estupendo.
Doblo mis brazos sobre mi pecho.
— ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que aún estabas en China.
Mirándolo fijamente, noto que sus ojos parecen inyectados de sangre y vidriosos. ¿Ha estado bebiendo?
— Llegué temprano. Jet privado — explica.
— Bueno, eso es genial, Carrick, pero es ridículamente temprano en la mañana y estaba durmiendo.
— Lo siento, yo solo ...— frota su mano sobre su cara. — Quería hablar contigo.
Quería hablar la otra noche, pero tú estabas demasiado ocupado jodiendo a otra mujer para hablar conmigo.
— Bueno, ¿no podrías haber esperado hasta una hora razonable?
Estoy siendo una perra porque estoy herida.
Dolida que se acostara con alguien más. Me dolió que me reemplazara.
Pero sobre todo, me duele porque piensa que no soy nadie.
‘No es nadie.’
Esas palabras siguen sonando en mis oídos. Y me destrozaron cada vez.
Pensé que era algo para él. Pensé que era su amiga.
Claramente no.
— No, no podía esperar.— Su voz es tan firme como su mirada.
Así que, le doy una mirada cabreada de regreso, y suelto un suspiro exagerado. 
— Bueno, ¿qué es exactamente lo que quieres?
Apoya su hombro contra el marco de la puerta, poniéndolo más cerca de mí, y instantáneamente huelo el whisky.
Ha estado bebiendo.
No sé por qué, pero eso sólo me molesta aún más, alimentando el dolor y la ira en mi vientre. 
— ¿Has estado bebiendo?
Me da una mirada torpe. — Un poco. En el vuelo.— Deja escapar un suspiro. — Mira, Andressa, yo sólo ...
— ¿Cómo sabes en qué habitación me quedo?— Lo interrumpo, el pensamiento saliendo de mi boca al segundo mi cerebro lo piensa.
El malestar se filtra a través de sus ojos. Luego, se endereza a toda su altura, con los brazos cruzando su pecho, la confianza llenando su mirada. 
— ¿De verdad quieres la respuesta?
Me paro derecha, reflejándolo. 
— Sí, realmente lo hago.
Poniendo las manos en el marco de la puerta, se inclina hacia adelante.
— Porque soy Carrick jodido Ryan, y tengo un montón de dinero. Esas dos cosas me pueden comprar casi cualquier cosa que quiera, incluyendo el número de la habitación del hotel en la que te estás alojando.
A mi no. No puedes comprarme, Carrick.
Aargh! Estoy tan lista para golpear esta puerta en su maldita arrogante cara. Este no es él. No el verdadero él. No el Carrick que he pasado el mes pasado conociendo.
Este ... No sé quién es esta versión, pero es un completo tarado, y realmente quiero darle un puñetazo en su linda y bonita cara.
Doy un paso adelante, golpeando un dedo en su pecho, obligándolo a bajar las manos y retroceder.
— ¿Qué demonios es esto? ¡No eres tú! No dices mierda como estas, ¡especialmente a mí! Y venir aquí como si fueras dueño del lugar, averiguar el número de mi cuarto, despertarme en plena madrugada, ¡no tienes derecho! ¡Sabes que algunos dirían que es ilegal o tal vez una invasión de privacidad o un maldito acoso! — Prácticamente grito la última parte.
Al menos tiene la decencia de parecer contrito. Retrocede un paso ante la fuerza de mi ira.
— Jesús.— Estremece un suspiro, pasando una mano por su cabello. — Esto no está yendo como quería que fuera.
— ¿No? ¿Cómo pensabas que iba a ir contigo llegando de improviso, borracho y actuando como un idiota arrogante?
Constantemente me mira a los ojos. — Podría haber estado bebiendo, pero no estoy borracho.
Llevo una mano a través de mi cabello enmarañado, retirándome a mi habitación. 
— Mira, estoy cansada, y no estoy de humor para pelear contigo.
Empiezo a cerrar la puerta, pero él pone una mano contra ella, deteniéndome.
— Por favor, Andressa. Sólo espera ...
Dejo escapar un suspiro, alzando mis ojos a los suyos. 
— ¿Qué?
— Te he enviado un mensaje.
— Lo sé.
Veo por su expresión que no esperaba esa respuesta.
— ¿Por qué no me respondiste?— Sus palabras son suaves. Suena herido.
Bueno, porque yo también lo estoy. Profundamente herida.
— Porque no tenía nada que decir.
Parece que le acabo de decir que su coche favorito ha sido aplastado a pedazos.
Retrocede, parece que va a irse, pero luego se detiene. 
— No dormí con ella.
Las palabras son pronunciadas tan suavemente que me pregunto por un momento si realmente las ha dicho.
Oh.
La sensación de alivio que siento al oír eso es inmensa. Y está mal porque no debería sentir nada, especialmente no por él.
Sus ojos se elevan hacia los míos. Hay desesperación en ellos, y lo siento profundamente, como un dolor en mis huesos.
— ¿Por qué me estás diciendo esto?— Mi voz es fría, carente de emoción.
— Porque ... pensé ... No sé lo que pensé.— Sacude la cabeza. — Sólo quiero que sepas que no soy el completo bastardo que crees que soy.
Sólo medio bastardo entonces.
— Y lo siento. Malditamente lo siento, mucho.
— No tienes nada por lo que disculparte. Eres una persona libre. Puedes hacer lo que quieras con quien quieras. No es asunto mío. No soy nadie, ¿recuerdas?
Eso le duele. Lo veo parpadear a través de sus ojos.
Bien. Ahora, sabe lo idiota que me he estado sintiendo desde que me lo dijo.
Entonces, sorprendentemente, su dolor se convierte en ira. Y eso me molesta enseguida.
— ¿No crees que hice algo malo? Te he besado, te he toqueteado en el puto sofá, y luego, unas horas después, me encontraste en un ascensor con otra mujer, a la que estaba preparando para cogerme.
Realmente no necesito una recapitulación de una de las peores noches que he tenido en mucho tiempo. ¿Está tratando de obtener una reacción de mi parte? Porque si lo está, entonces va a tener una, a lo grande.
— Pero eso es sólo una noche normal para ti, ¿no?— Muerdo, sólo empezando con él.
Fue un golpe bajo, y eso es exactamente lo que buscaba.
Lo que no estaba planeando era lo mucho que me duele la expresión de dolor en su rostro.
Me alejo de él, necesitando la distancia.
— Mira, estoy cansada y enojada, y has estado bebiendo. No deberíamos tener esta conversación ahora mismo. No estamos llegando a ninguna parte.
— Sí ... tienes razón.— Suelta un suspiro derrotado. — Antes de irme ... solo quiero que sepas que lo siento. Lo siento tanto. Te mereces algo mejor que la forma en que te traté. Estuve tan jodidamente fuera de lugar. Lo que dije ... Dios, Andressa, no eres nada. Eres todo. Aparte de mi papá, eres la mejor persona que conozco.— Pasando una mano por su pelo, arrastra sus ojos a los míos. — Y no es que esto sea una excusa para mi comportamiento, pero simplemente no ... lidio bien con el rechazo.
Claramente.
— No parecía como que ella te estaba rechazando desde donde me encontraba.
— Jesús, Andressa. Me refería a ti.
Mirando hacia otro lado, escondo mi dolor y envuelvo mis brazos sobre mi pecho. 
— ¿Qué quieres que te diga, Carrick?
Se mueve ante mí. Los ojos atentos miran a los míos. 
— Sólo dime que no he jodido esto.— Su voz está cerca de un susurro, un susurro desesperado. — No quiero perder a mi amiga. No quiero perderte.
Trago más allá de mi propia amargura mientras un puñado de dolor envuelve mi corazón y aprieta. 
— No me has perdido. Simplemente ... Lo hemos estropeado, y estamos trabajando en ello. Estaremos bien.
Y no hago caso de la pequeña voz en mi cabeza preguntándome cómo demonios algo de esto puede estar bien cuando claramente me siento por él como lo hago.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por Flower el Sáb 9 Jun - 18:47

Capitulo 9

Barcelona, España

ESTOY EN ESPAÑA, y es tarde y caluroso. Todavía estoy en el garaje, terminando el desastre de las prácticas de hoy. Estoy aquí por mi cuenta mientras les dije a los chicos que volvieran al hotel. Se morían de ganas de salir a tomar una copa, pero yo estaba demasiado cansada para considerarlo, así que les dije que yo terminaría.
Ahora, finalmente he terminado por hoy y tan lista para ir a la cama que no es gracioso.
Las cosas han mejorado con Carrick y conmigo desde China y Bahrein.
Nos mantuvimos de puntillas alrededor el otro mientras estábamos en Bahrein. Entonces, cuando nos vimos en Corea para esa etapa de la gira, después de tener unos pocos días de diferencia, caímos de nuevo en nuestros viejos hábitos.
Pero incluso durante el tiempo que pasamos juntos, no hemos pasado tiempo a solas. Siempre hemos estado con los chicos y con Petra.
Si eso es un movimiento consciente de su parte o subconsciente en la mía, no estoy segura. Me alegro de que sigamos siendo amigos.
Pero la imagen de él con esa mujer en China todavía está grabada en mi mente. Ojalá hubiera alguna forma de borrarlo de mi cerebro.
— Necesito un favor.
Mi cabeza se alza ante el sonido de la voz de Carrick.
Es extraño pensar en alguien y hacer que esa persona aparezca así.
— ¿Un favor?— Le levanto una ceja, observándolo caminar hacia mí, mientras limpio mis manos mugrientas en mis overoles. — ¿Y qué estás haciendo aún aquí?
— Reunión con papá y Pierce.
— Oh. Entonces, ¿un favor?
— Hmm.— Me está mirando con una sonrisa sexy creciendo en su cara.
— Bueno, ¿qué es? 
Desconfío porque los favores de Carrick suelen involucrarme haciendo algo que potencialmente pone mi trabajo en riesgo.
Deteniéndose delante de mí, levanta su mano, y barre su pulgar sobre mi mejilla.
Separo mis labios en una respiración mientras mi piel se enciende en un resplandor de llamas.
— Aceite.— Me muestra su pulgar.
— Oh.— Me froto el brazo contra mi cara. — ¿Entonces, este favor?— Doy un paso atrás, alejándome de él y hacia la mesa de trabajo.
— Necesito una cita. Más específicamente, necesito que seas mi cita. Tengo que ir a este evento de patrocinio mañana por la noche. Es nuestro patrocinador más grande, así que es algo importante.
— ¿Y quieres que vaya contigo?
— Sip.
— ¿Por qué?
— Porque no quiero ir solo. Y porque eres impresionante.
Riendo, sacudo la cabeza. 
— Quise decir, ¿por qué yo?
— Porque harás lo que está garantizado a ser una noche aburrida-como-la-mierda un millón de veces mejor.
Su cumplido me ruboriza, hasta la punta de los dedos de mis pies.
— Y quiero pasar tiempo contigo. Solo tu y yo. Como amigos ... — añade por mi expresión. — Extraño salir, sólo nosotros.
Echo de menos salir, sólo nosotros, también.
— Está bien.— Sonrío.
Su rostro se ilumina, y me gusta la forma en que me hace sentir. Me gusta hacerlo feliz.
— ¿A qué hora empieza?— Estoy pensando en las sesiones de práctica de mañana, si podré escapar durante una hora para conseguir un vestido y tener tiempo para prepararme después.
— Empieza a las siete y media. Y no te preocupes. Hablaré con John, le haré saber que vendrás conmigo y conseguir que te libere temprano.
Sí, estoy segura de que le caerá bien. 
— Déjame hablar con él.
— ¿Estás segura?
Le doy un vistazo. — Estoy segura.— Camino hacia la cuenca para lavarme las manos. — Entonces, ¿qué debo usar?
— Es de etiqueta, así que un vestido.
— Vestido. Lo tengo.
Mierda. No tengo nada que usar y ni idea de qué comprar. Soy una chica de jeans y camiseta. Tendré que preguntarle a Petra. Estoy segura que vendrá de compras conmigo. Le encanta ir de compras.
Carrick se mete la mano en el bolsillo trasero y saca una tarjeta de crédito. — Toma esto.
Alcanzando una toalla de papel, me seco las manos. — ¿Qué es?
— ¿Qué te parece que es? Es una tarjeta de crédito, tonta.— Se ríe entre dientes.
— ¿Tu tarjeta de crédito?
— Sí.
— ¿Y por qué me la estas dando?
— Así puedes comprar un vestido.— Me lo mete en la mano.
— Emm, no. De ninguna manera estoy tomando tu dinero.
Le empujo la tarjeta de regreso, pero él sostiene sus manos en alto, negándose a tomarla.
— Tómala. Me estás haciendo un favor al venir conmigo. No deberías tirar una burrada  de dinero en un vestido que sólo estás comprando para ayudarme.
— ¿Cómo sabes que no tengo un vestido ya?
Dobla los brazos. 
— ¿Lo tienes?
Doblo mis brazos, reflejándolo. 
— No, pero ese no es el punto.
— Es el único punto, así que coge la maldita tarjeta y compra un vestido.— Se aleja antes de que pueda tener otra oportunidad de devolvérselo. — Te veré mañana.— Me lanza un guiño.
En el momento en que se va, el pánico se instala. ¿Cómo diablos voy a comprar un vestido y hacerme ver bonita mañana por la noche?
+++
He alcanzado un pánico de alto nivel, preguntándome por qué demonios acepté ir a este evento con Carrick para cuando regreso a mi habitación, y me sorprende encontrar a Petra aquí.
— ¿Pensé que ibas a salir?
— Cambié de idea. Pensé tener una noche libre y pasar el rato aquí contigo.
Me dejo caer en mi cama y me pongo de lado, frente a Petra. — Necesito algo de ayuda.
— Está bien.— Saca sus ojos de la televisión para mirarme. — ¿Tiene algo que ver con Carrick?
Tiro mi cabeza hacia atrás. — ¿Qué quieres decir?
— Venga. Sé que ha habido alguna extraña tensión entre ustedes dos. Te fuiste de China toda rara, y has sido la misma desde entonces.
— No, no lo he hecho. Y no hay tensión entre Carrick y yo.
— Claro que no.— Rueda sus ojos.
Pretendo no haberla visto, ya que no quiero meterme en mis problemas con Carrick con nadie. Conozco a Petra, y me gusta, pero no la conozco lo suficiente como para confiar en ella mi mierda con Carrick.
— De todos modos, está relacionado con Carrick. Me ha pedido que vaya con él a este evento mañana por la noche ... como amigos — añado cuando veo que arquea una ceja. — Y necesito un vestido.— No le diré que Carrick está pagando por el vestido porque ella seguro pensará que algo está pasando. — Pero no tengo ni idea de qué tipo de vestido comprar o dónde conseguirlo por aquí en Barcelona, ​​y necesito tu ayuda porque se me da fatal las compras.
Aplaude sus manos con alegría. — Por supuesto que te ayudaré.
Mira el reloj, y yo sigo su mirada, viendo que son las siete y media.
— Por suerte, estamos en una de las mejores ciudades para ir de compras por la noche. Las tiendas están abiertas hasta las nueve.
Se levanta de la cama. — ¿Cuál es tu presupuesto? Porque Passeig de Gràcia tiene las mejores tiendas de diseñadores, pero también lo tienen Zara y Mango .
— Bueno, no quiero gastar demasiado.— Puedo sentir la tarjeta de crédito de Carrick quemando un agujero en mi bolsillo. — Pero quiero lucir bien.
— Caliente en un presupuesto. Lo tengo. Vámonos, chica.— Me da una palmadita en la pierna cuando pasa. — Tenemos algunas compras serias que hacer y poco tiempo para hacerlo.
+++
Y así es como me encuentro en el probador de Mango en Passeig de Gràcia.
Petra me grita: — ¿Lograste ponértelo? ¡Has estado allí durante mucho tiempo!
— Sí.
— ¿Y?
Paso mi mano por el vestido otra vez, mirándome a mí misma. Yo solo ... no lo sé. Creo que me veo bien, pero es un poco subido de tono para mí. Es satén rojo, largo hasta piso, finos tirantes con un muy buen escote, por lo que puedes ver bien el escote. Pero esa no es la parte subida de tono. Es el tajo del costado. Es cierto, no es muy ceñido, pero se puede ver la pierna definitivamente cuando camino, como a la altura del muslo.
‘Jesús ... tus piernas permanecen larguísimas.’
Me sonrojo ante el recuerdo de las palabras que Carrick me dijo ese primer día en el garaje.
¿Le gustare con este vestido? ¿Me importaría?
Creo que ya sé la respuesta a esa última pregunta.
— ¿Andi?— pregunta Petra, impaciencia en su voz. — Si no sales en los próximos tres segundos, entonces entraré.
— Vale. Ya salgo.— Tomando una respiración profunda, tiro la cortina hacia atrás y salgo.
— Santa mierda — dice Petra, poniéndose de pie.
— ¿Es una buena mierda?
— Es una muy buena mierda.— sonríe. — Te ves increíble, no es que luzcas como la mierda normalmente, pero siempre estás en esos horribles monos o pantalones vaqueros y una camiseta. Todo este tiempo, has estado escondiendo esto allí debajo.— Ondea una mano sobre mi. — Carrick se va a venir en sus pantalones cuando te vea usando esto.
— Agradable.— Hago una mueca por su elección de palabras. — En serio, ¿crees que está bien?— Me volteo para mirarme en el espejo. — ¿No es demasiado ... rojo?
— Para nada. Y con tu color, puedes lucirlo sin problema.
— ¿Así que, crees que debería llevarlo?
— Definitivamente creo que deberías comprarlo y quizás usarlo todos los días — Sonríe, parándose a mi lado, mirándose en el espejo. — Dios mío, me siento como una maldita enana junto a ti.— pone morritos.
Petra mide un metro sesenta y cinco, lo cual es una buena altura. Soy tan malditamente alta.
— Creo que deberíamos ir al mínimo en la joyería — dice. — Tal vez sólo unos pendientes. No quiero quitar el énfasis del vestido. Oh, zapatos. Definitivamente necesitas unos tacones. Tal vez negro o nude. Tendremos que buscar algo.
¿Tacones? 
— Er, Petra, no estoy acostumbrada a los tacones.
— Buscaremos algo bajo.— Me da una palmada en el brazo. — Ocho, quizás 10 centímetros.
¿Ocho o quizás 10 centímetros?
— Estaba pensando más como tres centímetros. En serio, no podré usarlos. Voy a caerme y hacer el ridículo de mí misma. Y me veré como un gigante. ¿No puedo usar ballerinas?
Me mira como si hubiera pedido café en mi cereal. 
— ¡No, no puedes llevar ballerinas! Sería un insulto a este precioso vestido. Te enseñaré a caminar en ellos. Y no lucirás demasiado alta. Parecerás una maldita supermodelo. Ahora, ve a cambiarte.— me lleva de vuelta al probador con una palmada en mi espalda. — No tenemos mucho tiempo, y tenemos que conseguir esos tacones.


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Re: Lectura de Junio - Revved - Samantha Towle

Mensaje por lau18 el Dom 10 Jun - 15:05

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